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Neymar incluido, João Pedro excluido: La plantilla de

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Carlo Ancelotti incluye a Neymar en la plantilla de Brasil para el Mundial 2026, dejando fuera a João Pedro del Chelsea. El entrenador citó una mejora en la

El camino de Brasil hacia el Mundial 2026 tuvo su historia más esperada el lunes, cuando Neymar fue confirmado en la lista de 26 jugadores de Carlo Ancelotti durante un evento de anuncio glamoroso en Río de Janeiro. La decisión, que muchos habían cuestionado dada la larga lucha del jugador de 34 años para recuperarse de una rotura del ligamento cruzado anterior, indica un firme voto de confianza del técnico italiano. La selección de Neymar para lo que será su cuarta final mundialista subraya la creencia de que su experiencia y creatividad superan cualquier preocupación persistente sobre su estado físico.

Neymar no ha jugado en un torneo importante desde el Mundial 2022, donde Brasil cayó en cuartos de final. La lesión de LCA sufrida poco después de esa campaña lo obligó a una rehabilitación prolongada que alteró la trayectoria de su carrera. Tras un paso por el club saudí Al Hilal, el delantero regresó a su club de la infancia, el Santos, en un movimiento que cautivó a los aficionados brasileños. Fue allí, en el entorno familiar de la Vila Belmiro, donde Neymar reconstruyó lentamente su agudeza competitiva. Aunque su velocidad ya no aterroriza a los defensores como antes, su habilidad técnica y visión siguen siendo de élite, cualidades que Ancelotti parece decidido a aprovechar.

“Ha mejorado su forma física”, dijo Ancelotti en la presentación de la plantilla. “Será un jugador importante en este Mundial”. Esas palabras no fueron elogios vacíos; reflejaban una evaluación cuidadosa del progreso de Neymar en los últimos meses. La leyenda brasileña ha marcado ocho goles en sus tres participaciones anteriores en el Mundial y es el máximo goleador del país con 79 tantos internacionales. Ese pedigrí, combinado con su profundo conocimiento del sistema de la selección nacional, lo convirtió en una elección casi irresistible para un técnico que enfrenta la abrumadora tarea de poner fin a la espera de 24 años de Brasil por un título mundial.

La última vez que Brasil levantó el trofeo fue en 2002, y la presión por recuperar glorias pasadas solo se ha intensificado. Neymar, ahora con 34 años, carga con el peso de las esperanzas de una nación, una carga que ha llevado desde su adolescencia. Su inclusión no está exenta de riesgos; su historial de lesiones y su edad avanzada plantean preguntas legítimas sobre su resistencia durante un extenuante calendario de torneos. Sin embargo, la apuesta de Ancelotti se ve atenuada por la presencia de un elenco de apoyo dinámico, que incluye a Vinícius Júnior del Real Madrid, Rayan del Bournemouth e Igor Thiago del Brentford. Estos atacantes más jóvenes aportan la velocidad y la verticalidad que podrían complementar el estilo más metódico y de creación de juego de Neymar.

La víctima más notable de esta filosofía de selección fue el delantero del Chelsea João Pedro. A los 24 años, muchos habían pronosticado que Pedro haría su debut en el Mundial tras una sólida temporada en la Premier League y una participación constante en los recientes partidos internacionales de Brasil. Sin embargo, su omisión subraya la despiadada profundidad de talento a disposición de Ancelotti. “Fue muy difícil elegir a estos 26 jugadores”, admitió el técnico. “¿Por qué? Porque la competencia en este país es muy, muy alta. Sé que algunos jugadores que han estado con nosotros este año estarán descontentos”. La ausencia de João Pedro es una píldora amarga para un jugador en la cima de sus facultades físicas, pero también resalta la naturaleza implacable del fútbol internacional de élite.

La decisión de Ancelotti de favorecer a Neymar sobre Pedro refleja algo más que una simple elección entre dos delanteros; revela una preferencia estratégica por la experiencia probada en torneos sobre el potencial emergente. Mientras Pedro ofrece versatilidad y una incansable capacidad de trabajo, Neymar aporta la cualidad intangible de haber navegado el entorno de alta presión de los partidos eliminatorios del Mundial. Esto no es para descartar las capacidades de Pedro —sigue siendo una gran promesa para futuros ciclos—, pero para un torneo donde los márgenes son muy estrechos, una cabeza experimentada como la de Neymar podría resultar decisiva en momentos críticos.

La inclusión de Vinícius Júnior, Rayan e Igor Thiago ilustra aún más la filosofía ofensiva que Ancelotti pretende implementar. Se espera que Vinícius, ya una estrella global, asuma gran parte de la carga creativa junto a Neymar. Rayan e Igor Thiago, aunque menos reconocidos, se han ganado sus lugares gracias a actuaciones consistentes en sus clubes que ofrecen diferentes opciones tácticas. Esta mezcla de juventud y experiencia sugiere que Brasil no se limitará a confiar en que Neymar haga magia, sino que distribuirá la amenaza ofensiva en múltiples dimensiones, una táctica que podría hacerlos mucho más impredecibles que en ediciones anteriores.

El Mundial 2026 representa un momento decisivo para el fútbol brasileño. La apasionada afición del país se ha cansado de los fracasos por poco, y el peso de la historia recae fuertemente sobre esta plantilla. La presencia de Neymar es a la vez una manta de seguridad y un pararrayos; si triunfa, podría orquestar un triunfo largamente esperado. Si falla, las críticas serán rápidas y severas. El propio legado de Ancelotti está entrelazado con esta apuesta, ya que asumió el cargo con el objetivo expreso de devolver a Brasil a la cima del fútbol mundial. Su respaldo público a Neymar indica que está dispuesto a arriesgar su reputación en la capacidad del veterano para cumplir.

Fuera del campo, el anuncio de la plantilla provocó ondas en el mundo del fútbol. Para Neymar, es una oportunidad de reescribir la narrativa de una carrera que, a pesar de su brillantez, se ha visto empañada por lesiones y ambiciones de equipo no cumplidas a nivel internacional. Llevar a Brasil a una victoria en el Mundial consolidaría su estatus no solo como un talento generacional, sino como un inmortal nacional. Para João Pedro, el desaire es un revés temporal en una carrera joven que aún tiene muchos capítulos por escribir. Las próximas semanas revelarán si la fe de Ancelotti estaba bien fundada y si esta mezcla de viejo y nuevo puede finalmente traer el trofeo de vuelta a Brasil.

Basado en reportajes de The Guardian.