El máximo goleador histórico de Brasil, Neymar, pisará el escenario mundialista por cuarta vez tras ser incluido en la lista de 26 jugadores de Carlo Ancelotti para el torneo de 2026. El delantero de 34 años, ahora de vuelta en Santos tras una destacada etapa en Europa, no había jugado con la Seleção desde 2023 debido a una serie de lesiones debilitantes. Su inclusión supone no solo un triunfo personal, sino también una apuesta estratégica de Ancelotti por la veteranía y la experiencia en grandes partidos. Los 79 goles internacionales de Neymar en 128 partidos siguen siendo un referente, y su regreso eleva de inmediato las opciones ofensivas de Brasil de cara a la competición ampliada de 48 equipos que se desarrollará en Estados Unidos, Canadá y México.
Ancelotti, que dio a conocer la convocatoria en una ceremonia en Río de Janeiro, abordó el escrutinio en torno al estado físico de Neymar. "Pasamos todo el año analizando a Neymar. Nos dimos cuenta de que en este último período tuvo continuidad y estaba en buena condición física", declaró el técnico italiano. La declaración refleja meses de seguimiento meticuloso, con el reciente rendimiento de Neymar en el Santos como prueba necesaria. Las 14 apariciones del delantero esta temporada han mostrado destellos de su icónico regate y visión, convenciendo a Ancelotti de que el riesgo es calculado y vale la pena. Los aficionados presentes estallaron cuando se leyó el nombre de Neymar, lo que subraya su perdurable estatus como icono nacional a pesar de años de promesas mundialistas incumplidas.
La plantilla combina veteranos experimentados con talento emergente, un equilibrio que Ancelotti ha calibrado cuidadosamente. En la portería, Alisson Becker, del Liverpool, se gana un puesto a pesar de perderse los últimos 10 partidos de los 'Reds' por lesión, mientras que Ederson, del Fenerbahçe, y Weverton, del Grêmio, aportan profundidad. La unidad defensiva incluye una mezcla de experiencia y juventud: los veteranos laterales Alex Sandro y Danilo están incluidos junto a Wesley, de la Roma, y Gabriel Magalhães, del Arsenal. El central de la Juventus, Bremer, e Ibanez, del Al-Ahli, aportan fisicalidad, mientras que Marquinhos, del Paris Saint-Germain, aporta liderazgo. Leo Pereira, del Flamengo, y Douglas Santos, del Zenit de San Petersburgo, completan una zaga construida para la versatilidad.
La estabilidad en el centro del campo llega de la mano de los baluartes de la Premier League Bruno Guimarães, del Newcastle United, y Casemiro, del Manchester United, cuyo acierto defensivo sigue siendo crucial. Fabinho, del Al-Ittihad, aporta más consistencia, mientras que Danilo Santos, del Botafogo, y Lucas Paquetá, del Flamengo —un eje creativo en sus buenos días—, proporcionan progresión de balón. La omisión de un mediocentro puro puede suscitar dudas, pero Ancelotti parece preferir el trabajo al arte en la sala de máquinas, confiando en que los delanteros desbloquearán defensas reacias.
En la delantera, la potencia de fuego es innegable. Vinícius Júnior, del Real Madrid, encabeza un reparto que incluye a Raphinha, del Barcelona; Endrick, de 19 años (actualmente cedido en el Lyon por el Madrid); y Rayan, del Bournemouth. Gabriel Martinelli, del Arsenal; Igor Thiago, del Brentford; y Matheus Cunha, del Manchester United, aportan rapidez y verticalidad. Luiz Henrique, del Zenit, completa el grupo atacante. Sin embargo, la ausencia más llamativa es la de João Pedro, del Chelsea, cuyos 15 goles en la Premier League y cinco asistencias esta temporada no fueron suficientes para convencer a Ancelotti. La decisión ha generado debate, ya que la definición clínica y el juego de enlace de Pedro parecían hechos a la medida de una selección que busca su primer título mundial desde 2002.
Brasil entra en el Grupo C con partidos contra Marruecos el 13 de junio, Haití el 20 de junio y Escocia el 24 de junio. El calendario les enfrenta a diversos desafíos tácticos: la defensa organizada de Marruecos, la fisicalidad de Haití y la amenaza a balón parado de Escocia. Se espera el pase a la fase eliminatoria, pero el grupo servirá como prueba de fuego para el planteamiento táctico de Ancelotti y la cohesión de la plantilla. El formato ampliado, que comienza el 11 de junio, reduce el margen de error en la fase de grupos, ya que solo los dos primeros de cada uno de los 12 grupos aseguran el avance.
La presencia de Neymar añade una capa de peso narrativo. Su trayectoria mundialista comenzó en 2014 en casa, truncada por una lesión; en 2018, una eliminación en cuartos de final ante Bélgica; y en 2022, otra campaña marcada por lesiones que terminó con una derrota en penaltis ante Croacia. A los 34 años, esta es probablemente su última oportunidad de levantar el trofeo que se le ha escapado. Su experiencia podría ser inestimable en momentos de alta presión, siempre que su cuerpo aguante. Para Brasil, la misión es clara: aprovechar el genio de Neymar mientras lo protegen del desgaste físico de un calendario comprimido de torneo.
La selección de Ancelotti refleja un optimismo pragmático. Al combinar estrellas consolidadas con nuevos talentos hambrientos, ha creado un equipo capaz de adoptar múltiples identidades tácticas. La inclusión de Endrick, en particular, apunta a un enfoque progresista, asegurando que la estirpe atacante de Brasil continúe más allá de la era Neymar. Sin embargo, el enfoque inmediato sigue siendo el aquí y ahora: una cita veraniega con el destino, donde una quinta estrella en la icónica camiseta amarilla parece alcanzable si todo encaja. Basado en información de BBC Sport.