Un chef en el interior del estado de São Paulo está luchando contra algo más que el cáncer. Carlos Espindola, diagnosticado con cáncer intestinal, enfrenta un dolor insoportable y sangrado constante que lo han obligado a dejar de trabajar. ¿El desafío crítico? Acceder a un escaneo de diagnóstico básico a través del sistema de salud pública.
El equipo de tomografía de Santa Casa de Araras ha estado fuera de servicio durante dos meses. Esta avería ha creado un gran obstáculo para Espindola y otros pacientes que dependen de la red pública de salud. El chef describió su calvario, explicando que el dolor y el sangrado le imposibilitan realizar sus funciones en un entorno de cocina.
Después de experimentar dolor abdominal, Espindola buscó atención médica pública en agosto del año pasado. Tras una serie de pruebas, recibió su diagnóstico de cáncer. El sangrado continuo no solo ha detenido su carrera, sino que también ha complicado su vía de tratamiento. Un paso crucial para comenzar su radioterapia es una tomografía, que no puede obtener localmente.
Ante esta barrera, la familia de Espindola recurrió al sector privado. Pagaron aproximadamente R$200 por el escaneo y enfrentan costos de especialistas que superan los R$3,000. Su situación resalta un problema más amplio, ya que otros pacientes han lanzado campañas de recaudación de fondos en línea para cubrir el costo de exámenes privados.
La administración del hospital, Santa Casa de Araras, emitió un comunicado. Afirmaron que no hay necesidad de que los pacientes recurran a la recaudación de fondos para las tomografías. Según el hospital, los pacientes oncológicos que requieren el examen como parte de su protocolo de tratamiento están recibiendo prioridad. El equipo de asistencia social de la secretaría municipal de salud supuestamente los está dirigiendo a servicios contratados en otras ubicaciones.
Este incidente no es una queja aislada sobre las condiciones de la instalación. En abril, pacientes y familias denunciaron públicamente la falta de infraestructura básica en Santa Casa. En respuesta, el gobierno local anunció un plan de inversión de R$14 millones para el año para mejorar el sistema de salud, incluida la expansión de la capacidad de camas de UCI.
El propio Espindola señaló las malas condiciones del hospital, notando la falta incluso de suministros básicos como papel higiénico en los baños. Su oncólogo sugirió que la radioterapia podría eventualmente detener el sangrado, pero el futuro inmediato sigue siendo incierto. "¿Cómo se supone que debo manejar hasta que comiencen esas primeras sesiones?" cuestionó, subrayando la desesperada espera por el tratamiento.
Basado en reportajes de g1.