Un pastor de 38 años, Alan Pereira, ha sido arrestado por la Policía Civil en Fortaleza bajo sospecha de abusar sexualmente de mujeres y menores. La investigación se centra en acusaciones de que utilizó su autoridad religiosa y sanaciones espirituales fabricadas para manipular y agredir a sus víctimas.
Según los relatos de las víctimas, Pereira realizaba servicios religiosos donde afirmaba realizar milagros, como extraer clavos y agujas de los cuerpos de los feligreses. Luego usaba este poder percibido para convencer a las mujeres de asistir a reuniones privadas bajo el pretexto de "sanación espiritual". Durante estos encuentros, les diagnosticaba falsamente enfermedades graves, incluido cáncer, para justificar el contacto físico inapropiado y el abuso sexual.
Fuentes policiales han confirmado que al menos tres mujeres adultas y dos menores se cree que fueron víctimas de estos delitos. Dos de las víctimas han presentado formalmente denuncias policiales. El pastor fue detenido mientras se ejecutaba una orden de arresto preventivo y actualmente se encuentra bajo custodia en la Comisaría de Detenciones, esperando procedimientos judiciales.
Una víctima, una estudiante de 27 años, relató una experiencia desgarradora de 2025. Declaró que Pereira identificó falsamente un tumor uterino y la presionó para asistir a sesiones privadas en la iglesia. Presuntamente la obligó a desvestirse y realizó "procedimientos" íntimos para extirpar el supuesto tumor. El abuso escaló cuando presuntamente la llevó a un motel bajo un falso pretexto y la violó, presionándola después para que orara y lo perdonara.
Otra víctima, una ama de casa de 20 años, describió un patrón similar. Después de un embarazo complicado, Pereira visitó su hogar, realizó un ritual falso para extraer un "objeto" de su cuerpo y luego la agredió sexualmente durante tres días consecutivos. Informó que usó versículos bíblicos para justificar sus acciones, afirmando que los "siervos de Dios" podían sanar a través del tacto.
La investigación también descubrió un patrón de intimidación. Pereira presuntamente afirmó tener conexiones con una facción criminal y amenazó con que matarían a las víctimas si lo denunciaban. También presuntamente presentó falsas denuncias policiales contra sus acusadores, alegando difamación, en un intento de desacreditarlas. Tras ser expulsado de su iglesia original, presuntamente tomó el cargo de otro ministerio religioso.
La Policía Civil ha declarado que su investigación está en curso e incluye la posible coerción de víctimas por parte de otros miembros de la iglesia. El caso destaca el grave abuso de confianza religiosa y la manipulación de individuos vulnerables que buscan consuelo espiritual y físico.
Basado en reportes de g1.