Rudi Garcia presentó su plantilla de 26 jugadores de Bélgica para el Mundial de 2026, con el titular de la sorpresiva inclusión del delantero del Lille Matias Fernández-Pardo y la controvertida omisión del delantero de la Juventus Loïs Openda. Romelu Lukaku también entra a pesar de las dudas sobre su estado físico.
La decisión de Fernández-Pardo, de 21 años, de cambiar su lealtad internacional de España a Bélgica dio frutos de inmediato. Habiendo representado a España en categorías inferiores, optó esta semana por comprometerse con los Diablos Rojos, donde ve un camino más claro hacia minutos de juego. Garcia elogió su velocidad y capacidad para estirar las defensas, cualidades que complementan a Charles De Ketelaere, el probable titular como hombre de referencia. La selección de Fernández-Pardo está sujeta a la autorización administrativa, pero su presencia añade una opción dinámica a un ataque que a menudo se ha mostrado romo.
La inclusión de Lukaku es una apuesta calculada. El jugador de 33 años no juega desde el 6 de marzo debido a un programa de puesta a punto y ha tenido una actividad mínima en los últimos meses. Sin embargo, a diferencia del Mundial de 2022 en Catar, donde llegó lesionado y no marcó ningún gol mientras Bélgica caía eliminada en la fase de grupos, Lukaku está físicamente en forma. Sus 89 goles internacionales y su liderazgo son invaluables; García lo ve como un posible suplente de impacto, un "arma de lujo" desde el banquillo. La esperanza es que su experiencia pueda inclinar partidos ajustados en las fases eliminatorias.
Loïs Openda tiene pocos motivos de queja. El exdelantero del Lens ha tenido problemas de consistencia en la Juventus, y sus recientes apariciones internacionales han sido decepcionantes. A pesar de haber recibido múltiples oportunidades para consolidar su puesto, Openda no logró convencer. Su exclusión indica una veta despiadada en García, que ha priorizado la forma actual sobre la reputación. También refleja la profundidad de la competencia: jugadores como Diego Moreira y Dodi Lukebakio han ofrecido más en roles similares.
Más allá de los nombres destacados, la unidad ofensiva de Bélgica combina juventud y experiencia. Jérémy Doku y Leandro Trossard aportan velocidad y creatividad desde las bandas, mientras que Alexis Saelemaekers añade un toque trabajador. Las actuaciones combatientes de Diego Moreira con el Estrasburgo le valieron un puesto, superando a candidatos como Lucas Stassin (Saint-Étienne) y Malick Fofana (Lyon), que se quedaron fuera por lesión y forma. Hugo Kuypers y Romeo Vermant también fueron pasados por alto, una señal de que García quiere jugadores que puedan generar un impacto inmediato.
El centro del campo está anclado por Kevin De Bruyne, el talismán del equipo. Fresco y decidido, se espera que De Bruyne dirija la orquesta. A su lado, Youri Tielemans y Hans Vanaken ofrecen seguridad técnica, mientras que Nicolas Raskin aporta energía. El versátil Amadou Onana y el veterano Axel Witsel también pueden retrasarse a la defensa si es necesario, una flexibilidad táctica que García valora. El sueño de Orel Mangala de ser convocado al Mundial se desvaneció, ya que García optó por un grupo de centrocampistas más reducido.
El mayor punto de discusión defensivo es Zeno Debast. El defensa central del Sporting de Lisboa sufrió un desgarro del cuádriceps en el entrenamiento de esta semana, pero García optó por incluirlo, confiando en su tiempo de recuperación. Es una jugada de alto riesgo: Debast es el defensa más consistente de Bélgica, y su ausencia se sentiría profundamente. La línea defensiva cuenta con caras conocidas de la Ligue 1 como Thomas Meunier y Nathan Ngoy (ambos del Lille) y Arthur Theate (Eintracht Frankfurt, ex Rennes), junto a Koni De Winter, Maxim De Cuyper, Brandon Mechele, Joaquim Seys y Timothy Castagne.
Thibaut Courtois sigue siendo el indiscutible número uno, con Senne Lammens como su suplente. La sorpresa es Mike Penders del Estrasburgo, cuyas actuaciones en la Conference League y la Ligue 1 le valieron el tercer puesto por delante de nombres más consolidados como Matz Sels y Maarten Vandevoordt. Penders representa el futuro, y su selección insinúa un relevo generacional gradual.
Bélgica está encuadrada en el Grupo G junto a Egipto, Nueva Zelanda e Irán. Su campaña arranca el 15 de junio con un partido de alto perfil contra Egipto, un encuentro que marcará la pauta. Con un calendario agotador y una ronda eliminatoria adicional, la profundidad de la plantilla será crucial. La mezcla de experiencia y juventud no probada de García será puesta a prueba de inmediato.
Esta plantilla refleja una fase de transición para el fútbol belga. La generación dorada se desvanece, pero talentos como De Ketelaere, Doku y Fernández-Pardo apuntan al futuro. García ha equilibrado el sentimentalismo con el pragmatismo, dejando fuera a los de bajo rendimiento y arriesgándose con dudas físicas. El Mundial revelará si estas decisiones fueron inspiradas o desacertadas.
Basado en información de L'Equipe.