En una decisión que subraya la crudeza de la selección de plantillas en los torneos, el seleccionador de Francia, Didier Deschamps, ha excluido al centrocampista Eduardo Camavinga de su lista final de 26 jugadores para el Mundial de 2026. La omisión, confirmada a través del blog en vivo de Sky Sports el jueves, deja al joven de 23 años fuera de una competición en la que muchos lo habían considerado como titular. Con el torneo a punto de comenzar en menos de un mes en América del Norte, el movimiento plantea serias preguntas sobre la dirección táctica que Deschamps planea tomar en busca de un tercer título mundial para Francia.
La trayectoria internacional de Camavinga ha sido meteórica. El prodigio nacido en Angola, que consiguió su primera capítulo absoluta con solo 17 años, jugó un papel clave en el camino de Francia hacia la final del Mundial de 2022 en Catar, participando en tres partidos, incluido el enfrentamiento decisivo contra Argentina. Su versatilidad —cómodo como mediocentro organizador, box-to-box o incluso como lateral izquierdo de emergencia— lo había convertido en un activo valioso. A nivel de clubes con el Real Madrid, ha ganado dos títulos consecutivos de La Liga y una Liga de Campeones, forjándose una reputación como uno de los jóvenes centrocampistas de élite de Europa. Sin embargo, esta temporada le ha presentado desafíos que finalmente le costaron un billete para 2026.
La campaña 2025-26 vio a Camavinga luchar con la forma y la condición física en momentos cruciales. Una lesión muscular en febrero lo dejó fuera durante seis semanas, interrumpiendo su ritmo justo cuando Deschamps ultimaba sus planes. A su regreso, se encontró entrando y saliendo del once titular de Carlo Ancelotti, con Aurélien Tchouaméni, Federico Valverde y el emergente Arda Güler a menudo preferidos en la sala de máquinas del Real. Si bien el talento de Camavinga es innegable, sus actuaciones en las eliminatorias de la Liga de Campeones fueron inconsistentes; pareció demasiado ansioso ante la presión del Manchester City en los cuartos de final, un partido que probablemente pesó mucho en la evaluación de Deschamps.
Deschamps es conocido por favorecer un sistema cohesionado sobre el talento individual, y su centro del campo está repleto de opciones. El técnico de 55 años ha optado por una combinación de experiencia y solidez defensiva, seleccionando a pilares como N’Golo Kanté y Adrien Rabiot junto al en forma Tchouaméni. Las jóvenes estrellas Manu Koné y Khéphren Thuram también recibieron el visto bueno, brindando cobertura y dinamismo. La omisión de Camavinga sugiere que Deschamps podría volver a un sistema de doble pivote que exige disciplina posicional, un área donde Kanté y Tchouaméni sobresalen. “Eduardo es un jugador fantástico, pero tengo que tomar decisiones que se adapten al equilibrio del equipo”, citaron a Deschamps. “Esta fue la decisión más difícil de mi carrera, pero creo que los centrocampistas seleccionados nos dan la mejor oportunidad de ganar”.
La reacción ha sido mixta. Algunos expertos consideran la exclusión de Camavinga como un error, argumentando que su capacidad para romper líneas con su regate y pases no tiene parangón en la configuración actual de Francia. Otros señalan la profundidad de la que dispone Deschamps, sugiriendo que la ausencia de Camavinga podría no sentirse tanto dada la resurrección de Kanté en el Al-Ittihad y la maduración de Tchouaméni. El ex internacional francés Emmanuel Petit opinó en las redes sociales: “Estoy sorprendido. Camavinga es un jugador que marca la diferencia. Pero confiamos en Deschamps, nunca nos ha defraudado”.
La exclusión de Camavinga deja a Francia con un centro del campo que, aunque robusto, carece de cierto caos creativo que puede proporcionar el jugador del Real Madrid. Contra defensas replegadas que Les Bleus probablemente enfrentarán en la fase de grupos, donde rivales como Arabia Saudita y Perú se defenderán en bloque bajo, un jugador de la incisión de Camavinga podría ser muy echado de menos. Por el contrario, la unidad elegida puede resultar más resiliente defensivamente en las eliminatorias, una compensación necesaria en un torneo donde los márgenes son muy estrechos. Esta decisión se hace eco de anteriores sorpresas en los Mundiales, como la exclusión de Karim Benzema en 2022 o Samir Nasri en 2014, y la historia juzgará a Deschamps solo por los resultados.
Mientras Francia comienza su campaña, todas las miradas estarán puestas en la química del centro del campo en su partido inaugural contra Nueva Zelanda el 12 de junio. El camino hacia la redención es largo, pero Camavinga, con solo 23 años, tiene tiempo para abrirse paso de nuevo. Por ahora, el Mundial continuará sin uno de los talentos más prometedores del fútbol, un recordatorio de que ningún jugador está por encima del equipo. Con el mundo mirando, Deschamps ha depositado su fe en la estructura, la experiencia y los hombres que cree que pueden darle una segunda estrella a la camiseta francesa. El escrutinio será intenso, pero si Francia levanta el trofeo el 18 de julio, la apuesta habrá valido la pena. Basado en información de Sky Sports.