El triunfo del Arsenal en la Premier League 2025-26 marca el final de una espera de 22 años por un título doméstico, el primero desde los legendarios Invencibles de 2003-04. El proyecto de Mikel Arteta ha cerrado el círculo, con una plantilla construida sobre la solidez defensiva, el dinamismo en el mediocampo y las contribuciones ofensivas oportunas que superaron una implacable crisis de lesiones para levantar el trofeo.
En el corazón de su éxito estuvo una defensa récord, anclada por el excepcional David Raya. El portero español aseguró un tercer Guante de Oro consecutivo, realizando paradas impresionantes, como la negación en el primer día a Matheus Cunha, que rescataron puntos repetidamente. Su dominio del área permitió al Arsenal igualar un récord del club de ocho porterías a cero consecutivas al inicio, marcando el tono para una campaña en la que solo la brillantez de sus rivales pudo vulnerarlos.
La pareja central defensiva de William Saliba y Gabriel Magalhães demostró ser de clase mundial. Saliba, aún con solo 25 años, volvió a su mejor versión serena, mientras que Gabriel estableció el estándar en esos primeros partidos sin goles y contribuyó con tres goles y cuatro asistencias. Cuando Gabriel se perdió seis partidos por una lesión en el isquiotibial, los resultados del equipo flaquearon, subrayando su influencia. Los laterales Jurriën Timber, antes de que una lesión en la ingle lo dejara fuera en marzo, fue posiblemente el defensor uno contra uno más duro de la liga, añadiendo tres goles y cinco asistencias. Riccardo Calafiori, el "agente del caos", contribuyó con un gol de la victoria contra el Manchester United y dos asistencias contra el Leeds, aunque sus propios problemas de lesiones limitaron su segunda mitad. Piero Hincapié, fichado inicialmente en calidad de préstamo del Bayer Leverkusen, resultó ser un versátil refuerzo invaluable, tanto que ya se ha asegurado un traspaso permanente en verano.
En el mediocampo, Declan Rice fue la fuerza motriz. El internacional inglés destacó en múltiples roles, desde todoterreno hasta mediocentro organizador, e incluso ejecutó algunos de los mejores saques de esquina del oficio. Acumuló más minutos en la Premier League que cualquier compañero de campo aparte de Raya. Su asociación con Martín Zubimendi, un fichaje de verano, dominó a los oponentes en otoño, aunque Zubimendi finalmente se quedó sin energía después de jugar más minutos que cualquier otro jugador de campo en una etapa. La temporada de Mikel Merino se vio truncada por una fractura en el pie en enero, una pérdida sentida intensamente, pero el joven Myles Lewis-Skelly aprovechó una oportunidad tardía en el centro del campo, impulsado por el "presentimiento" de Arteta contra el Fulham, e impresionó lo suficiente como para mantener su puesto.
El ataque fue remodelado por necesidad y movimientos de fichajes audaces. Kai Havertz se lesionó la rodilla apenas 30 minutos después del inicio de la temporada, y Gabriel Jesús regresó solo en diciembre de una lesión de rodilla de 11 meses, obligando a Arteta a la improvisación. Eso llevó al fichaje de Viktor Gyökeres por 64 millones de libras, cuya presencia física e instinto goleador proporcionaron un punto focal. Eberechi Eze, arrebatado al Crystal Palace, se convirtió en un héroe instantáneo con cinco goles en dos partidos contra el Tottenham, incluido un hat-trick en el Emirates después de que el Arsenal superara a sus rivales por su fichaje. Sin embargo, la consistencia fue esquiva; superó una suplencia a mitad de temporada tras un descuido defensivo en el Aston Villa para realizar contribuciones cruciales en la recta final.
La temporada de Bukayo Saka fue nuevamente interrumpida, esta vez por un problema en el tendón de Aquiles que le costó derrotas clave en abril ante el Bournemouth y el Manchester City. Pero el Starboy regresó en el momento perfecto, inspirando una victoria por 3-0 sobre el Fulham que impulsó al Arsenal hacia el título. Noni Madueke, una adquisición de 50 millones de libras del Chelsea, ofreció rotación pero solo logró dos goles y una asistencia en 25 partidos de liga, un rendimiento modesto. Leandro Trossard, a menudo utilizado como "finalizador", contribuyó con tres asistencias y un gol decisivo contra el West Ham. Gabriel Martinelli prosperó en Europa con seis goles en la Champions League, pero solo aportó un gol en la liga, destacando la dinámica cambiante de la plantilla.
La lista de lesiones fue asombrosa: la ingle de Timber, el isquiotibial de Gabriel, los diversos problemas de Ødegaard que le costaron 13 partidos de liga, el pie fracturado de Merino, el tendón de Aquiles de Saka, la lesión de rodilla a largo plazo de Jesús, el golpe de rodilla temprano de Havertz, el contratiempo que acabó con la temporada de Ben White, y el susto de Saliba en Liverpool en agosto. Sin embargo, la profundidad de la plantilla de Arteta, construida a un costo de más de 250 millones de libras, absorbió estos golpes. Christian Nørgaard llegó del Brentford por 10 millones de libras pero solo jugó 56 minutos, una señal tanto de los exigentes estándares del entrenador como de la feroz competencia. Ethan Nwaneri, una vez visto como la próxima gran promesa, fue cedido al Marsella, su futuro incierto.
Este título hace más que terminar una sequía; valida la visión a largo plazo de Arteta. Con una final de la Champions League aún por disputarse, el Arsenal tiene la oportunidad de consolidar un doblete histórico. La columna vertebral de Raya, Saliba, Rice y Saka es lo suficientemente joven para dominar durante años, y la aparición de jugadores como Lewis-Skelly apunta a un canal sostenible. Sin embargo, persisten preguntas: ¿pueden mantener hambrienta a la plantilla? ¿Se quedarán hombres clave como Martinelli? El verano traerá decisiones.
Para la Premier League, el triunfo del Arsenal cambia el equilibrio de poder. Después de años de hegemonía doméstica del Manchester City, un nuevo campeón ha surgido a través de una planificación meticulosa y resiliencia. La mejor defensa de la liga, respaldada por las heroicidades de Raya y la elegancia de Saliba, demostró que los títulos se ganan en ambos extremos. Los hombres de Arteta concedieron menos ocasiones claras y dominaron el balón parado, características que generaron comparaciones con los grandes equipos del Arsenal del pasado.
En el análisis final, Raya y los defensas obtuvieron las calificaciones más altas (9 para Raya, Gabriel, Saliba), con Rice cerca detrás. Eze (8) y Saka (8) aportaron la magia, mientras que figuras secundarias como Nørgaard (4) y Nwaneri (5) se quedaron cortas. Este equipo será recordado por la unión, encarnada en su círculo, y una fe inquebrantable que finalmente devolvió el título al norte de Londres. Las calificaciones cuentan la historia de un triunfo colectivo forjado a través de la adversidad, con cada jugador desempeñando su papel para poner fin a la espera.
Basado en reportajes de The Guardian.