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Por qué el Arsenal ganó la Premier League: 5 momentos clave

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Desde la llegada de Gyökeres por £64 millones hasta el empate en el tiempo de descuento de Martinelli, explora los 5 momentos que pusieron fin a la espera de

Después de 22 años de espera, el Arsenal finalmente ha recuperado su estatus como campeón de Inglaterra. Los Gunners, que terminaron como subcampeones en tres dolorosas campañas consecutivas bajo Mikel Arteta, se impusieron a un implacable Manchester City para asegurar el título de la Premier League. El viaje estuvo marcado por una inversión significativa en la plantilla, goles dramáticos en los minutos finales y puntos de inflexión críticos que inclinaron la balanza a su favor. BBC Sport reflexiona sobre los cinco momentos clave que definieron la triunfal temporada del Arsenal.

El equipo de Arteta experimentó un verano transformador, incorporando ocho caras nuevas mientras solo despedía a Thomas Partey. La llegada estrella fue el delantero sueco Viktor Gyökeres, adquirido del Sporting por £64 millones, proporcionando finalmente el nueve número clínico que los aficionados anhelaban. El centrocampista Martin Zubimendi llegó de la Real Sociedad para aportar solidez en el centro, mientras que una cesión del Bayer Leverkusen de Piero Hincapié reforzó la defensa. La capacidad ofensiva se mejoró con los fichajes de Noni Madueke del Chelsea y Eberechi Eze del Crystal Palace. Con más de £250 millones gastados, la inversión levantó cejas, pero a medida que avanzaba la temporada, cada incorporación resultó fundamental para crear la profundidad necesaria para mantener una lucha por el título.

El primer momento crítico llegó tan pronto como en septiembre. En el quinto partido de liga contra el Manchester City, el Arsenal se quedó atrás por un gol de Erling Haaland y tuvo dificultades para superar la sólida defensa del City, que se replegó, con Pep Guardiola cambiando a una línea de cinco para proteger la ventaja. Sin embargo, en el minuto 93, los suplentes Eze y Gabriel Martinelli se combinaron para producir un impresionante empate. El gol de Martinelli desde corta distancia no solo rescató un punto, sino que también evitó una derrota temprana perjudicial. Ese giro de tres puntos (negarle al City dos puntos extra) resultaría decisivo en una carrera decidida por los márgenes más finos.

Una semana después, el Arsenal enfrentó otra prueba de carácter en St James' Park, un estadio donde había sufrido tres derrotas consecutivas sin marcar. El Newcastle tomó la delantera con un gol de Nick Woltemade en un encuentro encendido que vio anulado un penalti por el VAR. Pero el equipo de Arteta mostró una nueva resiliencia: Mikel Merino cabeceó el empate en el minuto 84 antes de que Gabriel rematara de cabeza un córner en el minuto 96 para llevarse los tres puntos. El tropiezo del Liverpool en Crystal Palace el día anterior significó que la distancia con la cima era de solo dos puntos. Fue una victoria que reforzó la creencia dentro del equipo de que podían sacar resultados en los entornos más hostiles.

El Arsenal entonces emprendió una racha devastadora de diez victorias consecutivas en todas las competiciones, incluyendo ocho partidos seguidos sin recibir goles en la liga. El momento culminante llegó en el derbi del norte de Londres en noviembre, cuando Eze, que casi se va al Brentford antes de mudarse al otro lado de la capital, ofreció una lección magistral en la primera mitad y completó un triplete en una paliza de 4-1 al Tottenham. El resultado abrió una ventaja de seis puntos en la cima, la mayor después de 12 partidos en cualquier campaña de la Premier League. “Ese día vimos la verdadera calidad de nuestras opciones ofensivas”, podría observar un comentarista. “Eze fue imparable, y el equipo parecía imparable”.

El Manchester City, sin embargo, sufrió un comienzo tormentoso en 2026, sin ganar ninguno de sus primeros cuatro partidos de liga después del nuevo año. Los empates en Sunderland, Chelsea y Brighton permitieron al Arsenal construir una ventaja de siete puntos, a pesar de algunos tropiezos propios. El título parecía escaparse de los campeones defensores. Sin embargo, el equipo de Guardiola nunca se da por vencido hasta que es matemáticamente imposible, y reavivaron la carrera con una victoria crucial sobre el Arsenal en el Etihad. El gol de Haaland en el minuto 65 provocó conmoción en la carrera, pero el episodio más significativo ocurrió en los últimos compases. Durante todo el partido, Gabriel y Haaland habían mantenido un duelo físico, y al final, el defensa central del Arsenal perdió la compostura, empujando la cabeza hacia el noruego. Haaland, notablemente, se mantuvo firme y no se dejó caer, un acto de contención que casi con certeza salvó a Gabriel de una tarjeta roja. Si hubiera sido expulsado por conducta violenta, el Arsenal habría perdido a su pilar defensivo durante tres partidos en un momento crítico. “Fue un momento de locura que podría haber descarrilado nuestra temporada”, podría reflexionarse. “La disciplina de Haaland fue un extraño giro de la fortuna para el Arsenal”.

Luego el City tuvo la oportunidad de presionar al Arsenal en el marcador, pero una caótica visita al Everton resultó costosa. Con ventaja de 1-0 gracias a Jeremy Doku justo antes del descanso, el City tenía el control hasta que un pase atrás defectuoso de Marc Guehi en el minuto 68 permitió a Thierno Barry empatar. Los Toffees, galvanizados, anotaron dos veces más en un lapso vertiginoso de 13 minutos. Los hombres de Guardiola reaccionaron con dos goles tardíos para rescatar un empate 3-3, pero los puntos perdidos significaron que el Arsenal mantuvo una ventaja clara. Con la línea de meta acercándose, cualquier desliz de los aspirantes parecía terminal.

La última prueba, que crispaba los nervios, llegó contra un West Ham que luchaba por evitar el descenso. El Arsenal necesitaba una victoria para mantener al City a raya, pero encontraron difícil superar la resistencia de los Hammers. Con el partido sin goles y la tensión en aumento, Matheus Fernandes del West Ham se escapó en un uno-dos y se encontró a seis yardas de la portería con solo David Raya para batir. Fernandes intentó un remate al palo cercano, pero Raya instintivamente estiró la pierna derecha para hacer una parada increíble a quemarropa. La parada preservó la igualdad, y minutos después, Leandro Trossard disparó un misil al fondo de la red para poner al Arsenal por delante. Los Gunners aguantaron bajo la presión final para llevarse tres puntos que prácticamente sellaron el título. “La parada de Raya fue cosa de campeones”, sería el sentir. “El impulso cambió con ese solo acto de brillantez bajo los palos”.

Cuando el pitido final confirmó al Arsenal como campeón, el alivio y la alegría fueron abrumadores. La meticulosa reconstrucción de Arteta, impulsada por un verano de fuertes inversiones, finalmente había dado frutos. Jugadores como Gyökeres, Zubimendi y Eze habían transformado el techo del equipo, mientras que veteranos como Martinelli y Gabriel proporcionaron los momentos decisivos que convirtieron una temporada prometedora en una histórica. La sequía de 22 años había terminado, y los Gunners habían demostrado que podían sobrevivir incluso a los rivales más formidables. Basado en información de BBC Sport.