El seleccionador de Ghana, Carlos Quieroz, ha dejado inequívocamente claro que no pondrá en duda su decisión de incluir a Thomas Partey en la lista preliminar de las Estrellas Negras para el Mundial, restándole importancia a los graves cargos penales que enfrenta el centrocampista. Partey, que pasó la última temporada en el Villarreal tras dejar el Arsenal, fue incluido en una nómina de 28 jugadores para un amistoso de preparación contra Gales, un movimiento que ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre el mérito deportivo y las acusaciones extradeportivas.
El jugador de 32 años se declaró inocente de siete cargos de violación y un cargo de agresión sexual, todos relacionados con incidentes que presuntamente involucran a cuatro mujeres diferentes entre 2020 y 2022. Tiene previsto comparecer ante el tribunal el próximo año, lo que significa que el proceso legal se desarrollará mucho antes de cualquier posible participación en el Mundial de junio. Los cargos, que se actualizaron en abril con dos nuevos cargos de violación, han ensombrecido a un jugador que alguna vez fue considerado un pilar en el mediocampo tanto para el club como para el país.
Quieroz, sin embargo, se negó a entrar en las dimensiones morales o legales de la selección. "Si el jugador está aquí conmigo, mi respuesta es clara", dijo a los periodistas. "No tengo comentarios sobre mis propias decisiones. Él está aquí, entonces, ¿de qué estamos hablando?". El técnico portugués, que asumió el cargo en Ghana en abril, recurrió a una metáfora para eludir el debate: "Dejemos que los eventos sigan su curso normal; dejemos que el río fluya y un día, cuando el río se encuentre con el océano, encontraremos la verdad".
La postura refleja la de la Asociación de Fútbol de Ghana (GFA), cuyo presidente, Kurt Okraku, ha dicho repetidamente que el organismo rector respalda a Partey. Este apoyo institucional subraya un conflicto cultural más amplio entre la presunción de inocencia en la ley y el tribunal de la opinión pública, especialmente en el deporte. Para Quieroz, la necesidad pragmática de alinear a su once más fuerte parece imponerse a cualquier riesgo reputacional, aunque los críticos argumentan que envía un mensaje preocupante sobre la rendición de cuentas.
El camino de Partey hasta este punto ha sido accidentado. Una vez figura clave en el Arsenal, su contrato expiró el verano pasado y se mudó al Villarreal español, donde ha estado trabajando para recuperar su forma. Sus habilidades en el campo siguen siendo innegables: un centrocampista potente y con talento técnico que protege las defensas y lanza ataques. Ese es precisamente el perfil que Ghana necesita en un Grupo L que incluye a Inglaterra y Panamá, y las Estrellas Negras abrirán su campaña contra Panamá el 17 de junio.
La prueba inmediata llega antes, sin embargo, ya que Ghana se enfrenta a Gales en un amistoso internacional en el Cardiff City Stadium el martes 2 de junio (19:45 BST). El partido, transmitido en vivo por BBC One Wales, iPlayer y el sitio web de BBC Sport, le ofrecerá a Quieroz una primera visión real de su equipo. El delantero del Manchester City, Antoine Semenyo, se unió al equipo durante el fin de semana, agregando más ímpetu ofensivo a un equipo que Quieroz cree que rebosa talento natural.
"Cuando hablas de fútbol en Ghana, está en la sangre, lo es todo", se entusiasmó Quieroz, canalizando la profunda pasión de la nación por el juego. "Y el talento está aquí, por lo que es una combinación explosiva para tener éxito, que fue el primer y más importante atractivo de Ghana. Estamos listos para despegar y comenzar a volar directamente hacia el Mundial". Ese optimismo podría ponerse a prueba si el ruido extradeportivo en torno a Partey se convierte en una distracción, pero Quieroz parece decidido a mantener el enfoque puramente en el fútbol.
La selección también plantea preguntas sobre cómo reaccionarán compañeros y oponentes. Si bien algunos pueden sentirse incómodos compartiendo vestuario o compitiendo contra un jugador que enfrenta acusaciones tan graves, la cultura a menudo insular del fútbol tiende a priorizar los objetivos colectivos. El respaldo explícito de la GFA sugiere un frente unido, al menos públicamente.
Los expertos legales señalan que el juicio de Partey probablemente no comenzará hasta el próximo año, lo que significa que no hay un veredicto inminente. Esto deja a Ghana en un limbo donde pueden afirmar que están respetando el proceso legal al no prejuzgar a su jugador. Los críticos, sin embargo, contraargumentan que la inclusión en una selección nacional equivale efectivamente a un respaldo, especialmente dada la naturaleza de alto perfil de un Mundial.
Históricamente, otras naciones han enfrentado dilemas similares. En 2010, Francia incluyó a Franck Ribéry en su plantilla mundialista a pesar de una investigación penal en curso, lo que generó una fuerte reacción. Más recientemente, Mason Greenwood, del Manchester United, vio estancarse su carrera después de que se retiraran los cargos. El caso de Partey es diferente; los cargos están vigentes y el juicio se avecina. La metáfora del río de Quieroz puede servirle bien, pero hace poco para calmar la tormenta exterior.
Por ahora, Ghana sigue adelante. El amistoso contra Gales es el primero de lo que Quieroz espera que sea una preparación impecable para el torneo. Con Partey entrenando junto a sus compañeros internacionales, el técnico apuesta a que el escapismo del fútbol prevalecerá, al menos en el campo. Queda por ver si la verdad emerge a tiempo para el Mundial o después.
Basado en informes de BBC Sport.