La frase 'generación dorada' se ha convertido en un epíteto doloroso para la selección de Inglaterra del Mundial de 2006. En un nuevo documental de la BBC, el exdefensor central Rio Ferdinand admite que se siente 'avergonzado' de pronunciarla, calificando la etiqueta de 'estúpida' y anteponiéndole una grosería. Se esperaba que el equipo, repleto de ganadores de la Champions League y estrellas de la Premier League, acabara con 40 años de sequía desde 1966. En cambio, se desmoronó de manera espectacular, dejando un legado de incógnitas y arrepentimientos.
La expectación era inmensa. Con talentos como David Beckham, Steven Gerrard, Frank Lampard, Wayne Rooney y Michael Owen, Inglaterra presumía de una plantilla que dominaba el fútbol de clubes. Sven-Goran Eriksson, el primer entrenador extranjero del equipo, declaró con audacia a los periódicos dominicales: 'Creo que esta vez lo ganaremos'. Tanto aficionados como políticos se subieron al carro: el primer ministro Tony Blair apareció incluso en un programa de fútbol por teléfono, mientras que David Cameron colocó una bandera de Inglaterra en su bicicleta.
Pero aparecieron grietas antes de que se pateara un balón. La selección de la plantilla de Eriksson levantó cejas, en particular la inclusión de Theo Walcott, de 17 años, que aún no había disputado un partido de la Premier League con el Arsenal. Jermain Defoe, un goleador probado, se quedó en casa. Ferdinand recuerda: 'Si quiero un gol, elijo a Jermain Defoe'. Walcott fue traído como 'juventud y energía', pero la apuesta salió mal cuando llegaron las lesiones.
Las lesiones fueron decisivas. Wayne Rooney se fracturó el cuarto metatarsiano seis semanas antes del torneo durante un partido del Manchester United contra el Chelsea. Aunque se recuperó a tiempo, no estaba en plena forma. Michael Owen sufrió una grave lesión de rodilla en el partido de la fase de grupos contra Suecia, que puso fin a su Mundial. La pérdida de atacantes clave dejó a la ofensiva inglesa luchando por encontrar el ritmo.
Las distracciones fuera del campo añadieron leña al fuego. El equipo partió hacia Alemania después de una fastuosa fiesta VIP organizada por David y Victoria Beckham en su mansión, con Robbie Williams y Gordon Ramsay. En Baden-Baden, las esposas y novias —denominadas WAGs— convirtieron la ciudad balneario en un circo mediático. Los paparazzi capturaron cada viaje de compras y cada chupito de limoncello, eclipsando el fútbol. Ferdinand lo calificó de 'acto circense' y 'un desastre', culpando a los medios por interferir en el tiempo en familia.
Los dilemas tácticos también afectaron al equipo. La pareja de centrocampistas centrales formada por Steven Gerrard y Frank Lampard —ambos de mentalidad ofensiva y estilo similar— nunca funcionó. Steve McClaren, asistente de Eriksson, admitió: '¿Cómo dejas fuera a Gerrard, Lampard, Rooney, Beckham? Esa era la dificultad'. Nunca se encontró el equilibrio, y el equipo tuvo problemas para ofrecer actuaciones cohesionadas.
El torneo terminó con desilusión. En los cuartos de final contra Portugal, Wayne Rooney fue expulsado por pisar a Ricardo Carvalho. Inglaterra dominó la posesión pero no pudo marcar, y finalmente perdió en los penaltis. Fue un final familiar: otra derrota en la tanda de penaltis, otra eliminación temprana. Para la generación dorada, fue la última oportunidad para muchos; varios jugadores clave nunca volvieron a alcanzar esas alturas.
Reflexionando sobre la campaña, Ferdinand no siente ninguna felicidad. 'No miro atrás a esa época con ningún tipo de felicidad', dice. El documental destaca cómo las expectativas, las lesiones, los problemas tácticos y el ruido extradeportivo confluyeron para sabotear al equipo. La lección, quizás, es que el talento por sí solo no basta: el contexto, la preparación y la concentración importan igualmente. La próxima generación de Inglaterra tendría que aprender de estos fracasos.
Dos décadas después, la historia de la generación dorada de Inglaterra de 2006 sirve como advertencia. El talento era innegable, pero la ejecución flaqueó bajo el peso de las expectativas y la distracción. Como ve Ferdinand ahora, la etiqueta siempre estuvo mal orientada. Basado en reportajes de BBC Sport.