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Por qué Howard Webb respaldó la decisión del VAR que selló

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Howard Webb defendió las revisiones del VAR que anularon el gol tardío del West Ham contra el Arsenal, calificando el proceso como diligente. La decisión

La lucha por el título de la Premier League dio un giro dramático en el London Stadium el domingo, cuando un gol tardío del West Ham contra el Arsenal fue anulado tras una prolongada revisión del VAR, una decisión que mantuvo firmemente a los Gunners en la contienda por el campeonato. El momento, cargado de controversia y tensión, reavivó el debate sobre la tecnología de video justo cuando el jefe de la PGMOL, Howard Webb, dio un paso al frente para defender el proceso como "diligente y respetuoso con el juego".

La revisión decisiva se desarrolló durante dos minutos y 35 segundos de deliberación en Stockley Park antes de que el árbitro Chris Kavanagh fuera enviado al monitor de la banda. Allí, vio 17 repeticiones del incidente mientras el VAR Darren England lo guiaba a través de los ángulos. La falta, cometida por Pablo del West Ham al portero del Arsenal, David Raya, finalmente fue sancionada, anulando el gol que habría empatado el partido y sacudido el panorama del título.

Hablando en el programa Match Officials Mic'd Up de la liga, Webb expresó su orgullo por cómo su equipo manejó la situación de alto riesgo. Reconoció el tiempo invertido, pero enfatizó que los oficiales fueron meticulosos en su enfoque, revisando cuidadosamente cada contingencia. "Lleva un poco de tiempo porque están siguiendo un proceso diligentemente", dijo Webb, subrayando que el equipo "respeta realmente el juego".

Para el Arsenal, la decisión fue un salvavidas que definió la temporada. Dejar caer dos puntos en los minutos finales habría asestado un duro golpe a sus aspiraciones de campeonato, dando impulso a sus rivales. En cambio, el gol anulado preservó una victoria ajustada, manteniéndolos en el centro de la lucha por el título. Para el West Ham, fue una píldora amarga: un momento de euforia arrebatado por los estrechos márgenes del arbitraje moderno.

El incidente se convirtió instantáneamente en la intervención del VAR más escrutada de la campaña. Jonathan Liew, escribiendo en The Guardian, señaló que la duración agónica de la revisión y su entorno estéril, donde los oficiales miran sin ruido de la multitud, crearon un "producto con aroma a fútbol sanitizado" muy alejado de la experiencia visceral del juego en vivo. Aunque nadie discutió la falta en sí, la disección forense dejó a muchos aficionados con la sensación de que el alma del deporte había sido vaciada.

El sentimiento de los aficionados se opone abrumadoramente a la tecnología. Una encuesta de la FSA encontró que el 76 % de los seguidores de la Premier League quieren que se elimine el VAR, y solo el 3 % cree que ha mejorado el fútbol. Sin embargo, contrariamente a esos deseos, el sistema se está expandiendo. La Copa del Mundo de este verano introducirá el VAR para segundas tarjetas amarillas y saques de esquina, aunque se espera que la Premier League opte por no participar en esta última medida por temor a enfadar a los radiodifusores.

La defensa de Webb refleja una lógica institucional que ve más tecnología y más revisiones como el único camino a seguir. Los organismos encargados de arbitrar rara vez abogan por menos arbitraje; la solución a cada controversia tiende a ser protocolos adicionales en lugar de simplificación. Este impulso ha alterado fundamentalmente la forma en que se interpretan leyes como la de mano y el fuera de juego, con décadas de práctica habitual delegadas en revisiones de video.

El atractivo comercial del VAR no puede ignorarse. Las interrupciones durante el partido que genera han allanado el camino para las pausas publicitarias durante el juego que debutarán en la Copa del Mundo. Además, el drama de las repeticiones interminables y el acalorado análisis posterior al partido crea un torrente de contenido secundario—debates televisivos, columnas de periódicos e indignación en las redes sociales—que mantiene el juego en el centro de atención mucho más allá del pitido final.

Sin embargo, a pesar de toda la indignación, el punto de inflexión West Ham-Arsenal también proporcionó un teatro innegable. Aquellos cuatro minutos de espera estuvieron entre los más emocionantes de la temporada, mucho más vistos que muchos empates sin goles. Fue una paradoja: la misma tecnología que enfurece también alimenta el compromiso, convirtiéndola en una gallina de los huevos de oro que las autoridades futbolísticas difícilmente sacrificarán.

A medida que continúa la lucha por el título, el incidente será recordado como un punto de inflexión donde la tecnología y el juicio humano chocaron en los entornos más presurizados. Mientras Webb y su equipo se ven a sí mismos como guardianes de la imparcialidad, el mundo futbolístico en general sigue sin estar convencido de que la cura no sea peor que la enfermedad. Basado en informes de The Guardian.