El nombre de Achraf Hakimi en la lista de la selección de Marruecos para el Mundial es tanto un alivio como una apuesta. El lateral del Paris Saint-Germain, que capitanea a los Leones del Atlas, no ha disputado ni un minuto de competición desde que sufrió una lesión de rodilla en la ida de las semifinales de la Champions League contra el Bayern de Múnich el 28 de abril. Sin embargo, el seleccionador Walid Regragui ha incluido al jugador de 27 años, confiando en su liderazgo y calidad de clase mundial para superar la falta de ritmo de partido.
La lesión se produjo durante un encuentro intenso en Múnich, y Hakimi se perdió posteriormente el tramo final de la temporada del PSG y el decisivo partido de vuelta de las semifinales. Con la final de la Champions League contra el Arsenal programada para el sábado, la aparición de Hakimi en el entrenamiento de esta semana ofreció un rayo de esperanza de que pudiera jugar para su club. El hecho de que se le considere lo suficientemente en forma para unirse a su selección sugiere que las evaluaciones médicas son optimistas, aunque persisten las dudas sobre su preparación para un torneo agotador.
La decisión de Marruecos de seleccionar a Hakimi es comprensible dado su estatus de talismán. Con 95 internacionalidades, es uno de los jugadores con más experiencia de la plantilla. Sus incursiones desde el lateral derecho se han convertido en una seña de identidad del rápido estilo de contraataque marroquí, que les llevó a las semifinales del Mundial de 2022. Sin él, Regragui perdería una vía de ataque vital y un baluarte defensivo.
El anuncio de la convocatoria incluyó otros puntos de interés. Noussair Mazraoui del Manchester United, Issa Diop del Fulham y Chadi Riad, defensa del Crystal Palace, aportan experiencia en la Premier League a una defensa que también cuenta con Nayef Aguerd del Marsella. El extremo del Sunderland Chemsdine Talbi es una sorpresa, mientras que Brahim Díaz del Real Madrid añade creatividad tras cambiar de selección desde España.
En el centro del campo, se espera que Sofyan Amrabat —ahora en el Real Betis tras una cesión en el Manchester United— sea el ancla, junto a Bilal El Khannouss, el exjugador del Leicester que ha prosperado en el Stuttgart. La ausencia de Hakim Ziyech, que ahora juega en Catar, indica un cambio hacia opciones más jóvenes, aunque el exjugador del Chelsea fue una pieza clave en la campaña de 2022.
Marruecos llega al torneo como el equipo africano mejor clasificado, octavo en el ranking FIFA. Su historia reciente es a la vez orgullosa y controvertida: tras asombrar al mundo del fútbol al llegar a las semifinales en Catar, más tarde se les adjudicó el título de la Copa de África de Naciones cuando la victoria final de Senegal fue anulada tras una protesta de los jugadores. Esa decisión, aunque discutida, no ha hecho más que aumentar las expectativas sobre los Leones del Atlas.
En el Grupo C junto a Escocia, Brasil y Haití, Marruecos afronta un camino difícil hacia las fases eliminatorias. El partido inaugural del 19 de junio contra Escocia será crucial; el equipo de Steve Clarke es físico y organizado, y Marruecos debe dar lo mejor de sí para obtener un resultado positivo. Brasil, siempre entre los favoritos, pondrá a prueba su resistencia, mientras que Haití es un comodín capaz de dar la sorpresa.
Para Hakimi, las próximas semanas son un delicado equilibrio. Si acelera su recuperación, podría poner en peligro el final de temporada del PSG y su propia forma física a largo plazo. Por el contrario, perderse el Mundial sería impensable para un jugador de su ambición. Regragui sin duda gestionará sus minutos con cuidado, quizás utilizándolo como suplente en los primeros partidos o adoptando un papel más conservador para limitar la tensión en su rodilla.
Las esperanzas de otra buena actuación de los Leones del Atlas dependen en gran medida de su capitán. Su capacidad para enlazar defensa y ataque, enviar centros precisos y lanzar jugadas a balón parado lo hace insustituible. Incluso al 80% de su forma física, la presencia de Hakimi sobre el campo levanta a sus compañeros y preocupa a los rivales. El mero impulso psicológico puede justificar el riesgo.
Mientras Marruecos ultima los preparativos, el mundo del fútbol en general seguirá de cerca la evolución de Hakimi. Su situación refleja un dilema clásico del fútbol internacional: cuando un jugador estrella está lesionado, ¿se apuesta por su recuperación en beneficio de la selección o se protege su carrera a largo plazo? La respuesta de Marruecos pronto se pondrá a prueba en el escenario más grande.
Basado en reportajes de BBC Sport.