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Por qué las Zonas de Aficionados del Título del Celtic No

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El Ayuntamiento de Glasgow dice que las zonas de aficionados para celebraciones de títulos no son posibles debido al costo después de los enfrentamientos del

El Ayuntamiento de Glasgow ha descartado la creación de zonas de aficionados dedicadas para las celebraciones de títulos de fútbol, citando costos prohibitivos, después de que enfrentamientos violentos empañaran el último triunfo del Celtic en la SPFL. La decisión se produce mientras empresas y políticos vuelven a pedir eventos organizados para prevenir el desorden que se ha convertido en un ritual casi anual en el centro de la ciudad.

El sábado, el Celtic aseguró el título de liga con una dramática victoria 3-1 sobre el Hearts en Parkhead, lo que provocó que miles de aficionados descendieran a la zona de Trongate para celebraciones improvisadas. Lo que comenzó como una reunión jubilosa rápidamente se tornó feo, con enfrentamientos entre seguidores y la policía. Las autoridades confirmaron que dos agentes resultaron gravemente heridos y se realizaron 14 arrestos, aunque el ayuntamiento señaló que la asistencia general fue significativamente menor que en años anteriores.

Esto no fue un incidente aislado. Los seguidores del Celtic se han congregado repetidamente en Trongate después de recientes victorias de liga, mientras que los aficionados del Rangers dañaron George Square de Glasgow cuando ganaron el título por última vez en 2021. El patrón ha tensado los recursos públicos y puesto a prueba la paciencia de residentes locales y dueños de negocios. Durante años, la ciudad ha lidiado con reuniones masivas espontáneas que a menudo derivan en vandalismo y violencia, lo que ha provocado llamados urgentes para un enfoque más estructurado.

El costo financiero para las empresas es evidente. Neil Murray, director ejecutivo del Tron Theatre, dijo que cancelar dos funciones de fin de semana le costó al lugar aproximadamente £8.500, y el personal tuvo que limpiar vidrios rotos y desechos humanos del exterior del edificio. Describió la escena como "un baño público" y argumentó que ninguna ciudad moderna debería tolerar tal interrupción anual. Murray insistió en que se necesita desesperadamente una celebración organizada y autorizada.

Otras empresas locales se hicieron eco de la frustración. Lewis Maddock, copropietario del café Through the House en High Street, dijo que la mayoría de los aficionados se portaron bien, pero una minoría causó caos. Criticó la falta de comunicación de las autoridades y sugirió que el Celtic y la SPFL deberían enfrentar más presión para financiar eventos alternativos, señalando a Glasgow Green como un lugar obvio. Jan Moffat, que trabaja en un Greggs cercano, dijo que el gran volumen de aficionados hacía que el área fuera intimidante para los no seguidores del fútbol, y una zona de aficionados ayudaría a separar las celebraciones del comercio diario.

El MSP Paul Sweeney se ha convertido en una voz líder que exige cambios. Dijo a la BBC que las medidas preventivas del ayuntamiento, como desmontar marquesinas de autobuses y erigir vallas, simplemente anticipaban el desorden en lugar de prevenirlo. Sweeney propuso una zona de aficionados dedicada en Glasgow Green, un espacio amplio con bajo riesgo de vandalismo y fácil acceso, financiada por los clubes relevantes. "Estoy asombrado por la falta de liderazgo y la incapacidad de anticipar esta situación una vez más", dijo, pidiendo una proactividad mucho mayor.

El ayuntamiento, sin embargo, ha respondido, insistiendo en que cualquier zona de aficionados tendría que ser financiada por los propios clubes, algo que ni el Celtic ni el Rangers se han comprometido públicamente a hacer. Un portavoz dijo a BBC Scotland News que Glasgow simplemente no puede asumir el costo, especialmente dada la posición única de la ciudad de albergar un campeón de liga casi todos los años durante cuatro décadas. También pusieron en duda si una zona de aficionados resolvería el problema central de la violencia, argumentando que "las personas que quieren pelear entre sí, vandalizar edificios y lanzar botellas a los servicios de emergencia" es poco probable que asistan a dicho evento o sean admitidos.

Esta postura deja a los aficionados y empresas en un limbo. Si bien el ayuntamiento reconoció que la multitud del sábado fue más pequeña, las tensiones subyacentes siguen sin resolverse. La falta de un espacio oficial de celebración invita a enfrentamientos repetidos, lo que supone una pesada carga para los servicios de emergencia y los contribuyentes. El daño económico también continúa extendiéndose por la ciudad mercantil, con algunas tiendas obligadas a cerrar temprano y lugares culturales sufriendo pérdidas.

De cara al futuro, el camino hacia una solución requiere colaboración entre el ayuntamiento, la policía, los clubes de fútbol y los organizadores de la liga. Sin el respaldo financiero del Celtic y el Rangers, los dos clubes que más se beneficiarían de los eventos por el título de campeonato, es poco probable que se materialice una zona de aficionados segura y estructurada. Esto dejaría a Glasgow atrapada en un ciclo de vigilancia reactiva y reuniones ad hoc que empañan la reputación de la ciudad y ponen en peligro la seguridad pública.

Por ahora, el mensaje del ayuntamiento es claro: las zonas de aficionados dedicadas a las fiestas de título no son viables a menos que los clubes tomen la iniciativa en la financiación. El Celtic no respondió a las solicitudes de comentarios. Como las victorias perpetuas de títulos no muestran signos de desaceleración, la presión solo aumentará sobre todas las partes para encontrar una forma sostenible y segura de que los aficionados celebren.

Basado en informes de BBC Sport.