La final de la UEFA Champions League 2026 en el Puskás Aréna de Budapest vio al Paris Saint-Germain y al Arsenal empatados en una tensa tanda de penaltis después de que 120 minutos de fútbol terminaran 1-1. El partido, un hito histórico al ser la primera final de la Champions League que se juega por la tarde en lugar del tradicional horario vespertino, no defraudó en cuanto a drama.
El Arsenal abrió el marcador temprano. En el minuto seis, Kai Havertz encontró la red con una definición serena tras una asistencia de Leandro Trossard, llevando a la euforia a los aficionados visitantes del Arsenal. El PSG, vigente campeón, respondió con presión sostenida, dominando la posesión pero teniendo dificultades para crear ocasiones claras ante una disciplinada defensa del Arsenal.
La primera mitad estuvo marcada por el control territorial del PSG sin filo cortante. Nuno Mendes amenazó por la izquierda, y un barullo al final vio a Fabián Ruiz cabecear por encima desde cerca — la única ocasión real de los parisinos en el periodo inicial. La defensa del Arsenal, dirigida por William Saliba y Gabriel, se mantuvo firme. Un momento controvertido ocurrió cuando Bukayo Saka pareció golpear el balón contra su propio brazo dentro del área, pero el árbitro Daniel Siebert desestimó las protestas y el VAR no intervino.
La segunda mitad comenzó con el PSG renovado en su urgencia. Su persistencia dio frutos justo después de la hora de juego. Khvicha Kvaratskhelia irrumpió en el área y fue derribado por el defensor del Arsenal Mosquera, resultando en un claro penalti. Ousmane Dembélé se adelantó y convirtió con confianza el lanzamiento, enviando a David Raya en dirección contraria para empatar el partido.
Ambos equipos buscaron el gol de la victoria en el tiempo reglamentario. El control del PSG fue arrinconando cada vez más al Arsenal, con Vitinha y Dembélé amenazando. En el otro extremo, el Arsenal amenazó al contragolpe, con Kai Havertz desperdiciando una oportunidad de oro tras un raro fallo defensivo de Marquinhos. El partido inevitablemente derivó hacia la prórroga después de un final frenético en el que Bradley Barcola casi emula el gol inicial de Havertz pero impactó en la red lateral.
La prórroga vio aparecer el cansancio, con ambos equipos haciendo uso de sus cambios adicionales. Luis Enrique introdujo a Warren Zaïre-Emery y luego forzó cambios, mientras que Mikel Arteta puso a Gabriel Martinelli y Noni Madueke para dar piernas frescas. El PSG continuó probando, con un centro fuerte de João Neves casi encontrando a Barcola, pero Raya estuvo atento. El mejor momento del Arsenal llegó cuando el disparo de Jurriën Timber desde un ángulo cerrado pasó rozando el palo lejano.
Sin más goles, la final fue a penaltis por primera vez en la competición de este año. El PSG tiró primero, y Gonçalo Ramos marcó el tono con un disparo feroz al ángulo superior. El Arsenal respondió con Viktor Gyökeres, que engañó a Matvey Safonov. Désiré Doué restauró la ventaja del PSG, pero el débil esfuerzo de Eberechi Eze permitió a los parisinos mantener su ventaja. Cuando Nuno Mendes vio su potente penalti detenido por Raya, la tanda volvió a estar igualada 2-2 tras la conversión exitosa de Declan Rice. Achraf Hakimi y Martinelli anotaron con potencia, poniendo el 3-3, antes de que el sustituto del PSG Lucas Beraldo anotara con un exquisito penalti angulado para poner a su equipo 4-3 arriba y dejar al quinto lanzador del Arsenal necesitado de marcar para mantener el sueño vivo.
La tensión dentro del Puskás Aréna es palpable mientras la tanda está en el fiel de la balanza. Para el PSG, un triunfo marcaría su segunda corona europea consecutiva, acallando a los críticos que cuestionaban su dominio doméstico en una liga a menudo considerada menos competitiva. Para el Arsenal, poner fin a una espera de 22 años por un título de la Champions League — apenas semanas después de poner fin a una espera de 22 años por un título de la Premier League — cimentaría al equipo de Mikel Arteta entre los grandes modernos. "Tenemos la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en la historia de este club de fútbol", había dicho Arteta en la víspera del partido, subrayando el peso del momento.
Las narrativas previas al partido se centraron en el respeto mutuo de los entrenadores, y el duelo táctico estuvo a la altura de esa expectativa. Luis Enrique, quien orquestó la demoledora victoria por 5-0 contra el Inter en la final de la temporada pasada, había elogiado la evolución del Arsenal bajo Arteta. El excentrocampista del PSG Blaise Matuidi instó a su antiguo club a "ganarlo, no solo jugarlo", mientras que Fabio Capello destacó la solidez defensiva de ambos equipos, que definió los 120 minutos.
El inicio vespertino — un movimiento innovador de la UEFA — creó una atmósfera única, con la luz del sol bañando aún la capital húngara mientras se desarrollaba el partido. Añadió una dimensión diferente a un encuentro ya cargado de historia. Ambas aficiones proporcionaron un telón de fondo colorido a un partido que, a pesar de su ocasional falta de fluidez, nunca careció de intensidad.
Mientras el segundo lanzador de penalti del Arsenal se prepara, el resultado sigue siendo incierto. Esta final será recordada no solo por el marcador, sino por la pura voluntad de dos equipos que se negaron a ceder. De una forma u otra, un nuevo nombre será grabado en el trofeo esta noche — o uno antiguo reafirmado.
Basado en reportajes de Tuttosport.