París Saint-Germain grabó su nombre aún más profundo en la leyenda del fútbol europeo al conseguir un segundo título consecutivo de la Champions League, superando al Arsenal 4-3 en penales tras un tenso empate 1-1 en el Puskás Aréna de Budapest. La victoria consolidó al equipo de Luis Enrique como el primero desde el Real Madrid en lograr triunfos consecutivos en la era moderna, subrayando la transformación del PSG en una potencia continental.
La final, adelantada a un horario sin precedentes de las 18:00 por iniciativa de la UEFA, vio a ambos equipos alinear formaciones ofensivas. El 4-3-3 del PSG contó con Ousmane Dembélé, Khvicha Kvaratskhelia y Désiré Doué en el ataque, mientras que el Arsenal respondió con Bukayo Saka, Kai Havertz y Leandro Trossard. Desde el pitido inicial, los 'Gunners' sorprendieron a los parisinos.
Tras solo seis minutos, Havertz aprovechó una precisa asistencia de Trossard, escapándose detrás de la defensa y batiendo al portero Matvey Safonov con una definición serena. Fue un inicio soñado para los hombres de Mikel Arteta, que habían enfatizado la valentía y la claridad en su conferencia de prensa previa: "Tenemos la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en la historia de este club. Debemos jugar con claridad, coraje y un deseo inquebrantable de ganar".
El PSG respondió con una posesión implacable pero luchó por penetrar la defensa organizada del Arsenal. Un momento controvertido llegó en el minuto 17 cuando Saka pareció tocar el balón con la mano al despejar un córner, pero el árbitro Daniel Siebert dejó seguir, considerándolo accidental. La frustración del equipo francés creció cuando las ocasiones del primer tiempo se fueron desperdiciando, con Fabián Ruiz rematando de cabeza por encima desde cerca.
El avance llegó en la segunda parte después de que Kvaratskhelia irrumpiera en el área y fuera derribado por Mosquera del Arsenal. Dembélé convirtió con calma el penalti en el minuto 65, engañando a David Raya para igualar el marcador. Los hombres de Luis Enrique tomaron entonces el control, con Vitinha, Barcola y Kvaratskhelia todos cerca de marcar mientras el Arsenal se retiraba.
La prórroga trajo fatiga y cautela, aunque ambos equipos tuvieron atisbos. Raya negó a João Neves con una parada voladora, y en el otro extremo, un centro tardío de Gabriel Martinelli causó pánico antes de salir para un saque de esquina. El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, introdujo a Martinelli y Noni Madueke, mientras que Luis Enrique dio entrada a piernas frescas como Warren Zaire-Emery y Gonçalo Ramos, pero la igualdad persistió.
En la tanda de penales, el PSG optó por lanzar primero. Gonçalo Ramos disparó alto a la red, pero Désiré Doué y Nuno Mendes vieron sus intentos detenidos o fallados, dejando oportunidades al Arsenal. Sin embargo, Bukayo Saka y Declan Rice convirtieron para el Arsenal, y cuando Gabriel Magalhães se dispuso a lanzar con 3-3 en el marcador, su disparo elevado entregó el trofeo al PSG. Achraf Hakimi había puesto el 4-3 momentos antes.
El resultado negó al Arsenal su primer título de Champions desde 2004 y significó que los clubes de la Premier League no lograron un pleno de trofeos europeos esa temporada. Para el PSG, coronó una brillante campaña que ya incluía el título de la Ligue 1, la Supercoppa Europea y la Coppa Intercontinentale. Solo la Coppa di Francia se les escapó.
Antes del partido, Luis Enrique había proyectado confianza: "Hemos demostrado en los últimos tres años que somos un equipo que sabe prepararse para las finales. Mañana todo París estará con nosotros y jugaremos sin miedo". Sus palabras resultaron proféticas, ya que la resiliencia de su equipo brilló en los momentos decisivos. El capitán del Arsenal, Martin Ødegaard, por su parte, había hablado de "hacer historia" y del hambre nacido al poner fin a una sequía de 22 años en la Premier; en cambio, los 'Gunners' se quedaron lamentando las oportunidades perdidas.
Con esta victoria, el PSG se une al Real Madrid como los únicos clubes en la era de la Champions League en defender con éxito su título, un testimonio de la excelencia sostenida del club de propiedad qatarí. Mientras el equipo celebraba bajo el cielo de Budapest, el bicampeonato señaló que una nueva dinastía puede estar desarrollándose en París.
Basado en reportajes de Tuttosport.