El seleccionador de Túnez, Sabri Lamouchi, ha revelado su plantilla de 26 jugadores para la Copa Mundial de la FIFA 2026, preparando el escenario para una posible campaña de avance en Norteamérica. El anuncio, realizado el viernes en Túnez, marca un momento decisivo para las Águilas de Cartago mientras se preparan para enfrentar a Suecia, Japón y los Países Bajos en el Grupo F del torneo, que se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio.
Lamouchi, quien asumió el cargo el 14 de enero tras la decepcionante eliminación de Túnez en los octavos de final de la Copa Africana de Naciones ante Mali, no ha dudado en tomar decisiones audaces. El táctico de 54 años nacido en Francia, que obtuvo 12 partidos internacionales con Les Bleus antes de representar al país de su herencia, ha dejado fuera a varios veteranos experimentados en favor de talentos emergentes. Esta renovación de la plantilla señala una clara intención de romper la larga maldición de Túnez en la fase de grupos: en siete apariciones previas en el Mundial, nunca han avanzado a las rondas eliminatorias.
Las inclusiones destacan una columna vertebral defensiva familiar para los seguidores del fútbol francés. El defensa central del Lorient, Montassar Talbi, de 27 años, con 62 partidos internacionales y cuatro goles, se prepara para su segundo Mundial. A su lado, el lateral izquierdo del Niza, Ali Abdi, de 32 años, aporta 45 partidos internacionales y una versatilidad probada en el flanco. Ambos jugadores participaron en el torneo de 2022 y brindan una combinación de juventud relativa y amplia experiencia internacional que Lamouchi espera que solidifique la zaga.
Quizás la selección más intrigante es la del delantero de 21 años Khalil Ayari, quien se desempeña en la cantera del Paris Saint-Germain. A pesar de tener solo dos partidos internacionales como titular, Ayari se ganó su lugar tras impresionar en los amistosos de finales de marzo contra Haití y Canadá. Su inclusión subraya el compromiso de Lamouchi de integrar sangre nueva, considerando al prospecto del PSG como un comodín capaz de desbloquear defensas con su velocidad y habilidad técnica.
Por el contrario, las omisiones son igualmente reveladoras. El ex capitán Ferjani Sassi, un centrocampista de 34 años con 101 partidos internacionales y nueve goles, ha sido dejado fuera, una decisión que resonará en el fútbol tunecino. Sassi, un líder en el vestuario y especialista en jugadas a balón parado, había sido un fijo durante más de una década. También quedan excluidos el defensa central Yassine Meriah, de 32 años, que acumula 95 apariciones y seis goles, y el delantero Seiffeddine Jaziri, de 33 años, con 44 partidos internacionales y 11 goles. Estos movimientos eliminan un total combinado de 240 partidos internacionales de la plantilla, enfatizando un cambio generacional.
"Debemos construir para el futuro mientras respetamos nuestros desafíos presentes", pudo haber razonado Lamouchi, aunque no se proporcionó una cita directa. La decisión de omitir a jugadores tan experimentados sugiere un giro estratégico hacia el atletismo y la flexibilidad táctica, cualidades que pueden resultar esenciales contra los estilos de presión alta de Suecia, el mediocampo técnico de Japón y el fútbol total de los Países Bajos. Los críticos cuestionarán si la falta de experiencia podría ser contraproducente en momentos de alta presión, pero el entrenador parece dispuesto a asumir ese riesgo.
El sorteo del Grupo F es desafiante. Suecia, cuartofinalista en 2018, aporta fisicalidad y disciplina. Japón se ha consolidado como un participante constante en las rondas eliminatorias con una plantilla llena de estrellas con base en Europa. Los Países Bajos, finalistas en 2010 y semifinalistas en 2014, son perennemente uno de los favoritos. Para que Túnez avance, probablemente necesitarán robar puntos de al menos dos de estos oponentes, una tarea que requiere una organización defensiva casi perfecta y contragolpes clínicos.
La preparación será clave, y Túnez ha programado pruebas severas. El 1 de junio se enfrentan a Austria en un amistoso, seguido de Bélgica el 6 de junio. Estos partidos contra naciones de la UEFA proporcionarán una vara de medir para la renovada plantilla de Lamouchi, ofreciendo una oportunidad para ajustar la táctica antes de que comience la fase de grupos. Los amistosos de marzo (una victoria 1-0 sobre Haití y un empate 0-0 con Canadá) ofrecieron destellos del potencial del equipo, con la defensa manteniendo dos porterías a cero pero el ataque sin puntería.
La propia trayectoria de Lamouchi añade una capa narrativa. Ex centrocampista defensivo del Rennes y el Inter de Milán, dirigió al Rennes como entrenador antes de hacerse cargo de Costa de Marfil y ahora Túnez. Su mandato comenzó a la sombra de la decepción en la AFCON, donde Túnez cayó ante Mali en penales tras un empate 1-1 en los octavos de final. Esa dolorosa derrota probablemente aceleró la necesidad de renovación, y Lamouchi ha asumido el mandato con vigor.
Los jugadores que sobrevivieron a la purga, como Talbi y Abdi, ahora deben convertirse en los nuevos líderes. La compostura de Talbi con el balón y las incansables superposiciones de Abdi serán críticas, mientras que Ayari representa el factor X desde el banquillo. La edad promedio de la plantilla ha disminuido, y con ella, es posible que las expectativas deban recalibrarse, pero la ventaja es una unidad más hambrienta y menos predecible.
A medida que se intensifica la cuenta regresiva para el Mundial, los aficionados tunecinos esperan que esta mezcla de continuidad y cambio pueda finalmente brindar un histórico puesto en los octavos de final. El camino por delante es accidentado, pero las audaces decisiones de Lamouchi podrían ser el catalizador para un avance largamente esperado. Solo el tiempo dirá si sacrificar experiencia por potencial da frutos en el escenario global.
Basado en reportajes de L'Equipe.