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Saint-Étienne gana en penaltis: 4 paradas del portero

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Saint-Étienne venció 7-6 a Rodez en los penaltis tras cuatro paradas de Brice Maubleu como suplente tardío, asegurando un playoff de ascenso a la Ligue 1

En una noche de gran drama en el Stade Geoffroy-Guichard, los sueños de ascenso del Saint-Étienne se mantuvieron vivos gracias a un héroe improbable: el portero suplente Brice Maubleu, cuyas cuatro paradas de penalti aseguraron una victoria por 7-6 en la tanda contra el Rodez en la segunda ronda de los playoffs de la Ligue 2. Después de 120 agotadores minutos sin goles, el jugador de 36 años, que solo había sido introducido en los últimos instantes de la prórroga, realizó una actuación memorable para enviar a Les Verts a un decisivo de ascenso de dos partidos contra el equipo clasificado en 16º lugar de la Ligue 1.

El contexto no podría haber sido más tenso. Saint-Étienne, uno de los clubes históricos del fútbol francés, está desesperado por poner fin a un exilio de dos años de la máxima categoría. La ruta de los playoffs es notoriamente implacable, y en su camino se encontraba un Rodez que cabalgaba una racha de 21 partidos sin perder, la más larga en la historia del club, y que venía de una victoria por 3-2 contra el Red Star en la ronda anterior. Los visitantes llegaron a Saint-Étienne con la firme creencia de que podían dar otra sorpresa.

El partido en sí fue tenso y táctico. El Rodez, compacto e incisivo, creó las ocasiones más claras de la primera mitad. El centrocampista Wilitty Younoussa estrelló un disparo en el poste izquierdo en el minuto 21, enviando una advertencia de que los locales no podían permitirse ser pasivos. El Saint-Étienne, por su parte, buscó sin penetración, encontrando al portero del Rodez, Quentin Braat, coronado como el mejor portero de la Ligue 2 de la temporada, en forma imperial.

A medida que la prórroga avanzaba y los penaltis se avecinaban, el entrenador del Saint-Étienne, Philippe Montanier, tomó una decisión que marcaría la eliminatoria. Con segundos restantes en el minuto 120, llamó a Maubleu desde el banquillo en lugar del capitán Gautier Larsonneur. La jugada fue una apuesta calculada: Maubleu solo había iniciado un puñado de partidos en toda la temporada, pero su reputación como especialista en penaltis le precedía. El cambio sorprendió a la multitud, pero pronto demostraría ser magistral.

La tanda de penaltis fue una epopeya que destrozó los nervios. Maubleu justificó inmediatamente su introducción, lanzándose bajo a su izquierda para detener el primer penalti del Rodez y repitiendo el truco para detener otro temprano. El Saint-Étienne tomó una ventaja de dos goles, y cuando Aïmen Moueffek se preparó para sentenciar, el estadio estaba listo para estallar. Pero Braat igualó las heroicidades de Maubleu, deteniendo con una mano firme el débil penalti de Moueffek para mantener vivo al Rodez.

Lo que siguió fue una prueba de carácter. Con la espalda contra la pared, los Verdes vieron a Djylian N'Guessan, de 17 años, Abdoulaye Kanté y el defensa Maxime Bernauer convertir todos sus lanzamientos bajo una inmensa presión, remontando cada vez. Maubleu, no contento con sus paradas, incluso se atrevió a lanzar un penalti él mismo, un momento surrealista que terminó con su propio fallo.

Sin embargo, su verdadera vocación seguía siendo bajo los palos. Con el marcador igualado a 6-6, Maubleu realizó una cuarta parada, lanzándose para desviar un intento del Rodez y preparar el escenario. El defensa Loïc Nadé golpeó entonces el lanzamiento decisivo en el techo de la red, desatando celebraciones salvajes y un rugido catártico de la afición local.

"Fue un partido complicado", admitió el defensa del Saint-Étienne Maxime Bernauer a beIN Sports, con sus palabras cargando el peso de la tensión de la noche. El comentario discreto destacó lo cerca que estuvo el club de ver colapsar su temporada.

La recompensa por este triunfo es una eliminatoria de dos partidos contra un equipo de la Ligue 1 que lucha por su propia supervivencia. La identidad de ese rival —Le Havre, Auxerre o Niza— se confirmará el domingo, con el partido de ida programado para el 21 de mayo fuera de casa y la vuelta en casa el 24 de mayo. Para un club que compitió por última vez en Europa hace más de una década y que desde entonces ha salido de dificultades financieras, el premio es monumental: un regreso a la élite, una restauración del orgullo y el beneficio económico que conlleva.

La valiente sustitución de Montanier y la actuación de cuento de hadas de Maubleu ya han entrado en la leyenda del famoso Stade Geoffroy-Guichard. Si se convierte en una mera nota al pie o en el catalizador de un regreso triunfal a la Ligue 1 depende ahora de dos partidos más. Pero por una noche, el estoico portero suplente de Isère recordó a todos por qué los héroes más inesperados son a menudo los más inolvidables.

Basado en reportajes de L'Equipe.