En un tono notablemente contenido, el presidente Donald Trump calificó una reciente serie de ataques iraníes contra buques navales estadounidenses como un "toque de amor". Los comentarios llegaron después de que Irán lanzara misiles y drones contra buques de guerra estadounidenses en el Estrecho de Ormuz el jueves. Según el presidente, los proyectiles fueron interceptados y "cayeron graciosamente en el océano como una mariposa cayendo en su tumba".
La retórica es una desviación notable del estilo habitual de Trump, subrayando la significativa presión política que enfrenta su administración debido al conflicto en curso. La guerra ha provocado el aumento de los precios de la gasolina, alta inflación y miles de millones en gastos militares, mientras que la "Operación Furia Épica" se ha vuelto cada vez más impopular entre el público estadounidense.
El objetivo principal de Trump parece ser asegurar un acuerdo de paz definitivo para poner fin a la guerra contra la República Islámica, en lugar de simplemente extender la frágil tregua. Expresó urgencia en llegar a un acuerdo, afirmando que la guerra terminaría rápidamente si Irán aceptaba. Este enfoque está impulsado por la necesidad de abordar las consecuencias económicas y políticas internas.
La situación en el Estrecho de Ormuz sigue siendo crítica. Se estima que 2.000 buques mercantes y 20.000 marineros están varados en la región, enfrentando escasez de suministros. EE.UU. había anunciado un plan llamado "Proyecto Libertad" para escoltar estos barcos, pero Trump lo suspendió temporalmente, citando una solicitud de Pakistán, que está mediando en las negociaciones.
Complicando aún más la situación, el plazo legal de 60 días para que el gobierno de EE.UU. librara una guerra sin autorización del Congreso expiró la semana pasada. Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth están utilizando el alto el fuego como argumento legal para justificar el conflicto continuado. Irán está revisando una propuesta de paz estadounidense, pero el optimismo se ha desvanecido con los nuevos ataques, y el ministro de Relaciones Exteriores iraní Abbas Araghchi reaccionó con irritación, afirmando que el régimen no cederá a la presión.
Basado en reportajes de g1.