En una escalada dramática de la retórica, el presidente estadounidense Donald Trump ha calificado las recientes acciones militares estadounidenses contra Irán como una mera "pequeña bofetada", insistiendo en que no violan el frágil alto el fuego entre las dos naciones. Los comentarios se produjeron después de que Irán acusara a Estados Unidos de romper la tregua con un ataque a dos buques en el estratégicamente vital Estrecho de Ormuz, que Teherán afirmó que también alcanzó zonas civiles.
Según el gobierno iraní, las fuerzas estadounidenses atacaron a un petrolero que se dirigía al estrecho y a otro buque que entraba en la ruta marítima. La acusación alegó además que, en coordinación con socios regionales, Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos contra zonas civiles a lo largo de las costas de Bandar Khamir, Sirik y la isla de Qeshm. Estas afirmaciones pintan el cuadro de una operación militar amplia y provocadora.
El presidente Trump ofreció una narrativa marcadamente diferente en las redes sociales. Declaró que tres destructores estadounidenses navegaron con éxito por el Estrecho de Ormuz mientras estaban bajo fuego, emergiendo sin daños. Afirmó que todos los ataques iraníes fueron interceptados y que las fuerzas iraníes, junto con numerosas lanchas pequeñas, fueron "completamente destruidas" y enviadas al fondo del mar. Trump aprovechó la oportunidad para calificar al liderazgo iraní de "loco" y advirtió de consecuencias mucho más graves si no se llega a un acuerdo rápidamente.
El comunicado oficial del ejército estadounidense proporcionó su propio relato, describiendo el enfrentamiento como una respuesta a ataques "no provocados" de Irán. El Pentágono dijo que tres buques de la Marina estadounidense estaban transitando el estrecho cuando las fuerzas iraníes lanzaron misiles, drones y lanchas pequeñas. Estados Unidos afirmó que todas las amenazas fueron "eliminadas" tras ataques a instalaciones iraníes, incluyendo sitios de lanzamiento de misiles y drones y estructuras de inteligencia. El comunicado reiteró que Estados Unidos no busca la escalada pero está preparado para proteger a sus fuerzas.
Este choque se produjo en un contexto de delicadas negociaciones destinadas a poner fin a la guerra que comenzó el 28 de febrero. Actualmente, Estados Unidos está a la espera de la respuesta de Irán a una propuesta de acuerdo de paz. El presidente Trump ha declarado que la guerra terminaría si Irán "cumple el acuerdo", que supuestamente incluye entregar todo el uranio enriquecido y renunciar a la operación de sus instalaciones nucleares subterráneas. Sin embargo, Irán ha señalado que el memorándum estadounidense contiene "algunos términos inaceptables".
El propio alto el fuego, originalmente negociado y extendido por el presidente Trump a finales de abril para permitir las conversaciones, ha resultado ser poroso. Desde su extensión, Irán y Estados Unidos han participado en repetidos intercambios de fuego en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico para los envíos globales de petróleo. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, ha declarado que el país está "con el dedo en el gatillo", subrayando las altas tensiones.
Basado en reportes de g1.