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El consumo de cerveza en Chequia alcanza un mínimo

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La República Checa, durante mucho tiempo el mayor consumidor de cerveza per cápita del mundo, vio cómo su consumo caía a un récord de 121 litros por persona en

La República Checa, un país de aproximadamente 10 millones de habitantes, ha ostentado durante mucho tiempo el título mundial de mayor consumo de cerveza per cápita. Sin embargo, esa posición histórica ahora está amenazada tras una caída récord en los hábitos de consumo nacional.

Según la Asociación Checa de Cervecerías y Malterías, el ciudadano checo promedio consumió 121 litros de cerveza en 2025. Esta cifra representa el nivel más bajo jamás registrado y marca una caída significativa respecto a los 129 litros consumidos por persona en 2024. La noticia dominó los titulares en todo el país, eclipsando incluso los informes sobre el aumento de los costos del combustible.

Tomas Slunecko, director general de la asociación, señala un cambio fundamental en la actitud pública. Explica que los checos están priorizando cada vez más el consumo moderado y adoptando estilos de vida más saludables. Cuando salen a tomar una cerveza, el enfoque ha pasado de la mera cantidad a la variedad y calidad de la oferta. Esta tendencia se evidencia además por un creciente interés a largo plazo en las opciones de cerveza sin alcohol.

La forma en que los checos disfrutan su cerveza también está cambiando. La asociación señala que el consumo se está dando cada vez más en el hogar en lugar de en entornos sociales tradicionales. El año pasado, solo uno de cada cuatro cervezas vendidas se consumió en un bar o restaurante. En respuesta a este cambio y al aumento de los precios —un medio litro de cerveza de barril ha subido de alrededor de 40 a entre 50 y 60 coronas checas—, la industria ha solicitado al gobierno que reduzca el impuesto al valor agregado sobre la cerveza de barril para ayudar a estimular las ventas en el lugar.

Mientras algunos ven la disminución como una pérdida de tradición cultural, los expertos en salud la consideran un desarrollo positivo. Tom Philipp, ex viceministro de Salud, destaca el progreso logrado en las últimas dos décadas, cuando el consumo era de casi 160 litros per cápita. Señala que el país se está alejando de una cultura de beber en exceso y normalizando la moderación o la abstinencia, lo que es beneficioso para la salud y la seguridad pública.

Sin embargo, el panorama no es del todo positivo, especialmente en lo que respecta a las generaciones más jóvenes. Aunque el consumo de alcohol entre los jóvenes es generalmente menor que entre los adultos mayores, los riesgos de abuso persisten. Las investigaciones indican que un porcentaje notable de adolescentes utiliza el alcohol como mecanismo de afrontamiento para olvidar problemas o lidiar con la tristeza.

Los expertos también advierten sobre nuevos riesgos emergentes. Si bien el alcohol puede considerarse menos "cool" entre los jóvenes, se observa un aumento en el uso de nuevas sustancias no reguladas y una participación excesiva en redes sociales y juegos en línea. Esto sugiere que, si bien un desafío de salud pública puede estar retrocediendo, otros relacionados con el bienestar mental y la dependencia digital están ocupando su lugar.

Basado en informes de g1.