Ángel Di María está demostrando que la edad es solo un número. A los 38 años, la ex estrella del Paris Saint-Germain y el Real Madrid ha regresado a sus raíces con Rosario Central, y está ofreciendo actuaciones que han cautivado a todo el panorama futbolístico argentino. Su regreso, tras 18 años en la cima del fútbol europeo, ha sido simplemente espectacular.
El impacto del extremo quedó plenamente demostrado en el reciente clásico rosarino contra los acérrimos rivales de Newell's Old Boys. Con el partido en un tenso empate, Di María se encontró perfectamente posicionado para recibir un balón en caída dentro del área penal. Lanzó un impresionante volea con el pie izquierdo que se coló en la red, rompiendo el empate y encaminando a su equipo hacia una victoria por 2-0. Inmediatamente después de anotar, celebró formando un corazón con sus manos hacia la cámara, un gesto reminiscente de sus célebres días en Lisboa, Madrid y París.
Este gol decisivo no fue un momento aislado de genialidad. A principios de temporada, en agosto, ya había ganado por sí solo el clásico anterior contra Newell's con un magnífico tiro libre desde 25 metros que se anidó perfectamente en la escuadra. Estas contribuciones decisivas han consolidado su estatus como el jugador más influyente en el actual campeonato argentino.
Los aficionados locales, que habían soñado con su regreso desde que se marchó por primera vez al Benfica en 2007, están eufóricos. El seguidor de toda la vida, Gustavo Imperiale, expresó el sentimiento colectivo, señalando que, aunque muchos jugadores prometen regresar, Di María realmente cumplió su palabra tras lograrlo todo en el fútbol europeo. Su compromiso con su club de la infancia ha resonado profundamente en la comunidad rosarina.
El exjugador del Lyon y Rosario Central, César Delgado, se ha quedado asombrado, declarando a Di María el mejor jugador de la liga y un talento "diferente". Sitúa al veterano en la misma categoría legendaria que el campeón del mundo Mario Kempes y el ídolo de los años 80, Omar Palma. Delgado destaca la excepcional condición física de Di María y su readaptación inmediata al exigente estilo local, señalando su deseo insaciable de jugar cada minuto.
El corresponsal de ESPN en Rosario, Pablo Pavan, enfatiza el significado más amplio de la presencia de Di María. Cree que el regreso del extremo eleva todo el campeonato, situándolo en el panteón del fútbol argentino junto a Diego Maradona y Lionel Messi. Pavan sugiere que solo un hipotético regreso de Messi a Newell's Old Boys podría rivalizar con la emoción que Di María está generando actualmente.
Los elogios continúan por parte de figuras de los medios locales. Humberto Glavinich, un presentador de radio y devoto seguidor de Central conocido como "Chino Nosky", utiliza una metáfora vívida para describir la brecha de habilidad. Dice que Di María está esencialmente jugando un deporte diferente, transformando pases difíciles de sus compañeros —descritos como "ladrillos"— en exquisito "caviar" a través de su técnica sublime. El consenso es claro: el regreso de Ángel Di María es un cuento de hadas que continúa escribiendo nuevos y emocionantes capítulos cada fin de semana.
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