El Inter consiguió un histórico doblete doméstico en una noche tensa en el Estadio Olímpico de Roma, al vencer a la Lazio 2-0 en la final de la Coppa Italia. Los nerazzurri, recién llegados de un triunfo dominante en la Serie A, añadieron su décima Coppa Italia a su palmarés gracias a un autogol tempranero de Adam Marušić y una definición clínica de Lautaro Martínez. Una pelea tardía provocada por la entrada temeraria de Pedro a Dimarco casi empaña la ocasión, pero el equipo de Cristian Chivu mantuvo la compostura para asegurar el trofeo.
La victoria marca el segundo doblete en la historia del Inter y consolida la extraordinaria temporada de debut de Chivu como entrenador. Habiendo asegurado ya el Scudetto con partidos de sobra, el técnico rumano ha añadido ahora una copa a una campaña casi perfecta. Para la Lazio, la derrota no solo significó una final perdida, sino también el fin definitivo de sus esperanzas de clasificación a la Europa League, una píldora amarga para el equipo de Maurizio Sarri, que había llegado a esta instancia gracias a una ola de heroísmo inesperado en la copa.
Los comentarios previos al partido reflejaban el contraste de expectativas. El director deportivo de la Lazio, Angelo Fabiani, confesó que llegar a la final fue una sorpresa tras una reestructuración del plantel, y atribuyó el mérito a las paradas de penalti del portero Motta en rondas anteriores. En el campo del Inter, el presidente Beppe Marotta habló de la 'décima' Coppa Italia como una estrella metafórica en el escudo del club, incluso si las reglas de la liga prohíben un emblema físico. El ambiente era electrizante mientras las dos aficiones creaban un muro de ruido.
El partido se desmoronó rápidamente para la Lazio. En el minuto 15, un centro preciso de Dimarco se curvó hacia el área, donde el mal timing de cabeza de Marušić envió el balón agonizantemente por encima de Motta y hacia su propia portería. El autogol reflejó la incertidumbre defensiva que ha perseguido el mandato de Sarri, y el Inter aprovechó despiadadamente el regalo. A pesar de los momentos de presión de la Lazio, los hombres de Chivu dominaron la posesión (71% en la primera mitad) y bombardearon la portería de Motta con ocho intentos, obligando al portero a realizar varias paradas.
El golpe definitivo llegó en el minuto 35 mediante un error catastrófico de Nuno Tavares. El pase atrás sin rumbo del lateral izquierdo fue interceptado por Dumfries, quien centró para que Martínez empujara el balón a puerta vacía. El gol del argentino, el último de una serie de tantos en partidos importantes, puso fin efectivamente al partido. Martínez había prometido antes del partido que el hambre de su equipo por los trofeos era insaciable, y su definición depredadora subrayó ese deseo.
La Lazio persiguió el partido en la segunda mitad, con Sarri dando entrada a Rovella, Lazzari, Dia y Pedro. Los cambios inyectaron algo de urgencia, pero las ocasiones claras fueron esquivas. Dia tuvo la mejor oportunidad cuando se fue en carrera hacia la portería, solo para disparar directamente a Josep Martínez. Isaksen y Noslin desperdiciaron contraataques, su indecisión reflejando a un equipo falto del filo necesario en el escenario más grande.
El punto más feo del partido estalló al final cuando Pedro se lanzó violentamente contra Dimarco, recibiendo una tarjeta amarilla y provocando una confrontación masiva. Jugadores de ambos lados se enfrentaron, con Dimarco y Zaccagni también amonestados mientras los ánimos se caldeaban. El árbitro Guida finalmente restableció el orden, pero el incidente ensombreció los momentos finales. Fue una nota amarga en un partido que ya estaba decidido.
El triunfo del Inter se basó en la solidez orquestada por Chivu. La defensa de tres compuesta por Bisseck, Akanji y Bastoni rechazó los ataques esporádicos de la Lazio, mientras que Barella y Zielinski dictaron los ritmos del mediocampo. El entrenador había instado a sus jugadores a mantenerse serenos y disfrutar de la ocasión, y ellos respondieron con una actuación madura. El gol de Martínez se sumó a su reputación como figura decisiva en finales, mientras que el esfuerzo defensivo colectivo aseguró una séptima portería a cero en la competición.
Para la Lazio, la derrota expone la brecha entre ambición y ejecución. Sarri esperaba entregar un trofeo a los sufridos aficionados, pero los errores individuales resultaron fatales, un tema recurrente esta temporada. El autogol y el error de Tavares fueron síntomas de lapsos costosos que han socavado el progreso del equipo. Con el fútbol europeo ahora fuera de alcance, un verano de introspección y reconstrucción aguarda en el Estadio Olímpico.
El doblete del Inter confirma su estatus como la fuerza dominante en el fútbol italiano. La contratación de Chivu, un exjugador sin experiencia como entrenador principal, fue una apuesta que ha dado sus frutos de manera espectacular. El rumano ha fomentado una mentalidad ganadora que combina disciplina táctica con destreza ofensiva, y los nerazzurri han acumulado dos trofeos importantes en una campaña en la que también impresionaron en Europa.
Cuando sonó el silbato final, los jugadores y aficionados del Inter estallaron en celebraciones, mientras que el contingente de la Lazio se derrumbó en la desesperación. La imagen de Martínez levantando el trofeo coronó una temporada que será recordada como una de las más gloriosas del club. Los nerazzurri se han restablecido como la principal potencia de Italia, y esta victoria en la Coppa Italia será para siempre una piedra angular del creciente legado de Chivu.
Basado en reportajes de Tuttosport.