El Festival de Cine de Cannes ha estrenado un ferviente documental titulado simplemente "Cantona", que profundiza en la vida y las controversias del icónico delantero francés del Manchester United, Eric Cantona. La película se apoya en gran medida en clips icónicos de "mal comportamiento", pero ofrece una nueva perspectiva a través de entrevistas con figuras clave como Sir Alex Ferguson y David Beckham, quienes defienden ardientemente el legado de Cantona. Sus testimonios añaden profundidad a la narrativa de un jugador cuyo temperamento y talento estaban intrínsecamente ligados.
El núcleo del documental es el infame incidente de 1995 cuando Cantona lanzó una brutal patada de kárate a un aficionado del Crystal Palace después de ser expulsado. La agresión, que conmocionó al fútbol, llevó a una audiencia disciplinaria de alto perfil y una larga suspensión. La película no rehúye el momento, pero omite notablemente la versión cómica de Nick Hancock, quien lo llamó famosamente "espantoso, terrible, trágico, pero sobre todo muy, muy divertido". En cambio, se centra en la críptica respuesta de Cantona en la posterior conferencia de prensa, donde recitó un poema en prosa minimalista sobre gaviotas siguiendo a un arrastrero, un momento que desde entonces se ha convertido en parte del folklore futbolístico.
Ferguson aparece como el mentor amable, recordando sus esfuerzos por manejar el genio volátil de Cantona, mientras que Beckham, un joven compañero en ese momento, ofrece la perspectiva de un jugador sobre las consecuencias. Ambos defienden a Cantona contra lo que el documental retrata como una prensa viciosa. Sus entrevistas ofrecen una mirada detrás de escena de cómo el club se unió en torno a su estrella durante su hora más oscura, con Ferguson asistiendo a la audiencia disciplinaria junto a él, una muestra de solidaridad que subrayó el profundo vínculo entre entrenador y jugador.
El propio Cantona es entrevistado en una iglesia desierta, donde cita de manera enigmática a Baudelaire, un escenario apropiado para un hombre que siempre se mantuvo alejado de la corriente principal del fútbol. Este lado filosófico se yuxtapone con su temperamento fogoso, que la película sugiere de manera intrigante que pudo haber sido influenciado por Bernard Tapie, el fogoso dueño del Marsella para quien Cantona jugó. La idea de que la furia en el campo de Cantona tenía un modelo en la propia personalidad de Tapie ofrece una nueva perspectiva para ver su carrera.
Esa carrera fue extraordinaria. Recogido a bajo precio por el Manchester United después de salir airosamente del fútbol francés, Cantona transformó el club, llenando el armario de trofeos y cimentando su estatus como héroe de culto. Su llegada en 1992 marcó el comienzo del dominio del United en la era de la Premier League, con cuatro títulos de liga en cinco años. El uso repetido de clips icónicos por parte del documental (la patada de kung-fu, el cuello levantado, los goles imperiosos) refuerza lo profundamente que está tejido en la historia del club.
La audiencia disciplinaria de 1995, revelada en hechos de la película, fue un punto de inflexión. Aunque el documental no se detiene en la duración de la suspensión, es bien sabido que Cantona fue suspendido por ocho meses, perdiéndose una gran parte de la temporada. Para el United, significó enfrentar la liga sin su talismán, un desafío que finalmente superaron ganando el doblete ese año, con Beckham y otros dando un paso al frente. La película asiente sutilmente a esta resiliencia, mostrando cómo la fe de Ferguson en Cantona nunca flaqueó.
Después del fútbol, Cantona se alejó del deporte al finalizar sus veinte años, dedicándose a la actuación cinematográfica con papeles notables como el embajador francés en "Elizabeth" junto a Cate Blanchett, y un agradable cameo en "Looking for Eric" de Ken Loach. El documental incluye estos clips, aunque pasa por alto sus actuaciones más extravagantes como el vampiro priápico en "You and the Night". Hoy en día, Cantona parece estar más interesado en crear vastas pinturas de acción en su propiedad privada, un artista recluso que todavía canaliza su intensidad hacia el lienzo.
La película da saltos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, ocasionalmente sin una razón clara, pero su enfoque de servicio al fan sin duda complacerá a los seguidores del United que anhelan nostalgia. Si bien algunos pueden criticar su estructura repetitiva, el documental logra presentar a Cantona como algo más que un cabeza caliente: emerge como una figura compleja moldeada tanto por la pasión como por la filosofía, defendida por aquellos que mejor lo conocían.
En una era donde los futbolistas a menudo son empaquetados como marcas insípidas, revisitar la individualidad sin disculpas de Cantona es un recordatorio impactante de un tiempo diferente. El documental puede no ofrecer redención, ya que la esperanzadora pregunta de Des Lynam sobre el cambio fue respondida con el desdeñoso "No realmente" de Cantona, pero proporciona un retrato vívido de un hombre que, como las gaviotas, simplemente siguió su propio arrastrero. Basado en reportajes de The Guardian.