El Atlético de Madrid logró una sufrida victoria por 2-1 sobre Osasuna en El Sadar el domingo, manteniendo muy vivas sus esperanzas de terminar entre los tres primeros de La Liga. En un encuentro tenso y a menudo bronco, el equipo de Diego Simeón tuvo suerte en ocasiones, pero al final hizo lo suficiente para conseguir su vigésima victoria de la temporada, situándose a tres puntos del tercer clasificado, el Villarreal, con un partido pendiente.
Los visitantes se adelantaron a los 15 minutos cuando Ademola Lookman transformó con serenidad un penalti. La pena máxima se señaló tras una revisión del VAR, después de que el inteligente globo de Antoine Griezmann al área obligara a Javi Galán a tocar el balón con la mano, una infracción que el árbitro no vio en directo pero que quedó clara en la repetición. El preciso disparo de Lookman a la esquina dio al Atlético una ventaja temprana que nunca llegarían a ceder por completo.
Osasuna respondió con verdadera determinación, empujando al Atlético hacia atrás y generando varias ocasiones peligrosas. Los locales creyeron haber conseguido un penalti a su favor en el tiempo de descuento de la primera parte, cuando Juan Musso salió a despejar un centro y pareció golpear a Ante Budimir. El árbitro José Luis Guzmán Mansilla señaló el punto fatídico, pero el VAR intervino de nuevo, anulando acertadamente la decisión al no apreciar contacto excesivo. Fue un gran alivio para los visitantes, que se fueron al descanso visiblemente afectados.
Musso, que ha desplazado a Jan Oblak como portero titular del Atlético en las últimas semanas, estuvo sobresaliente durante todo el partido. El argentino realizó una serie de paradas cruciales, mostrando reflejos rápidos para detener a Budimir y a otros, y dominó bien su área. Su único error llegó en los últimos momentos, cuando Kike Barja anotó desde cerca, pero para entonces el partido ya estaba prácticamente decidido.
La gestión del partido por parte de Simeone se hizo patente tras el descanso. Con el encuentro aún en el aire, introdujo al super suplente Alexander Sørloth justo pasada la hora de juego, y el gigante noruego causó un impacto inmediato. En el minuto 71, Marcos Llorente colgó un centro al segundo palo, y Sørloth solo tuvo que empujar el balón a la red para duplicar la ventaja. Fue un movimiento clásico de Simeone: directo, eficiente y ejecutado sin piedad.
Sin embargo, la narrativa tomó un giro oscuro para el Atlético cuando Llorente, que ya tenía una tarjeta amarilla desde el minuto 52, recibió la segunda amonestación en el minuto 79 por una entrada tardía. La expulsión significa que el polivalente español se perderá el próximo partido de Liga por sanción, un duro golpe dada su reciente forma y versatilidad. El Atlético se vio obligado a resistir los últimos compases con diez hombres, pero su organización defensiva se mantuvo firme.
La portería a cero se fue al traste con el tanto de consolación de Barja en el primer minuto del tiempo añadido, un disparo que dio brevemente a Osasuna la esperanza de un punto improbable. Musso fue finalmente batido desde cerca, pero poco pudo hacer ante el remate. El gol no fue más que una anécdota en una noche en la que brilló la resiliencia del Atlético.
Esta victoria frenó una preocupante racha del Atlético, que había perdido cinco de sus últimos siete partidos de Liga antes de este encuentro. Esa dinámica les había hecho alejarse de la lucha por el título y poner en peligro sus opciones de clasificarse para la Champions. Ahora, con el Barcelona proclamado campeón y el Real Madrid asegurado en la segunda plaza, la lucha por el tercer puesto es una batalla a tres bandas entre el Villarreal, el Atlético y quizás otros, pero los hombres de Simeone tienen el impulso y, lo que es crucial, un partido pendiente.
El rendimiento estuvo lejos del mejor Atlético. Hubo momentos de imprecisión en la posesión y se beneficiaron de los márgenes del VAR. Sin embargo, ganar sin brillar ha sido durante mucho tiempo un sello distintivo de la era Simeone. En noches como esta, cuando el equipo se esfuerza y encuentra la manera, el carácter de la plantilla se reafirma. El entrenador sabrá que hay mucho que mejorar, pero los tres puntos eran lo único que importaba.
De cara al futuro, el Atlético afronta un tramo crítico de partidos. Con Llorente sancionado, otros tendrán que dar un paso al frente. La vuelta a la forma de jugadores como Griezmann, que fue influyente en la construcción del juego, y el impacto de suplentes como Sørloth ofrecen optimismo. Si Musso continúa con sus actuaciones seguras bajo los palos, la transición en la portería de Oblak podría resultar sorprendentemente fluida.
Para Osasuna, esta derrota puso fin a una reciente mejoría y les deja en la zona media de la tabla con poco en juego. Lamentarán el penalti anulado y las oportunidades perdidas, pero pusieron a prueba a un equipo de la parte alta y lo llevaron al límite. El entrenador Jagoba Arrasate puede sentirse orgulloso de la lucha mostrada por su equipo.
A medida que la temporada entra en su recta final, la capacidad del Atlético de Madrid para conseguir resultados bajo presión se mantiene intacta. La persecución del tercer puesto está ahora firmemente en sus manos, y con el carácter demostrado en Pamplona, pocos apostarían en contra de que consigan el regreso a la Champions. Basado en informes de L'Equipe.