Catar regresa al escenario de la Copa Mundial en 2026 con un punto que demostrar, dejando atrás la carga de ser anfitrión y abrazando un nuevo comienzo bajo Julen Lopetegui. La edición de 2022 fue una pesadilla para los Marrones, que no lograron sumar un solo punto frente a su afición local, pero esta vez llegan como tapados en un grupo que ofrece esperanza de una primera aparición en la fase eliminatoria.
La preparación ha estado lejos de ser ideal. La guerra en curso entre EE. UU. e Irán obligó a cancelar amistosos vitales contra Serbia y Argentina en marzo, privando a Lopetegui de minutos críticos para entrenar a su plantilla. Con el entrenador español nombrado solo en mayo de 2025, Catar logró solo una victoria en 11 partidos antes de los amistosos de preparación, profundizando las preocupaciones sobre su preparación.
La clasificación en sí misma fue un asunto tenso. Catar terminó en un lejano cuarto lugar en un grupo principal de clasificación de seis equipos, concediendo 24 goles en 10 partidos con una diferencia de goles de menos siete. Se colaron en los playoffs, empatando 0-0 en Omán antes de una victoria en casa por 2-1 sobre los Emiratos Árabes Unidos que selló su boleto, aprovechando la ventaja de local y un calendario indulgente.
Se espera que Lopetegui implemente una formación 4-2-3-1, priorizando la solidez defensiva después de la caótica campaña de clasificación. El plan es absorber presión y atacar al contragolpe, con las jugadas a balón parado identificadas como un arma principal. Tras analizar el colapso de 2022, donde concedieron temprano ante Ecuador y nunca se recuperaron, el cuerpo técnico ha trabajado incansablemente para fortalecer la línea defensiva e inculcar un enfoque más pragmático.
Para Lopetegui, este torneo tiene un significado personal. "La vida me debía un Mundial", comentó tras asegurar la clasificación, refiriéndose a su amargo despido previo al torneo como entrenador de España en 2018. Tras etapas en Wolves y West Ham, el técnico de 59 años ve a Catar como una oportunidad para redefinir su legado. "Somos conscientes de la magnitud de la responsabilidad que recae sobre nosotros", añadió. "No escatimaremos esfuerzos para hacer sentir orgullosa a la afición".
El ataque fluirá a través de Akram Afif, el delantero talismánico que iluminó la Copa Asiática 2023 con ocho goles, incluido un triplete en la final celebrado mostrando cartas de póker escondidas en sus medias. Las aventuras europeas de Afif con Villarreal y Sporting de Gijón se desvanecieron, pero de vuelta a casa sigue siendo la amenaza más potente de Catar. Tras un Mundial 2022 discreto, está decidido a dejar su huella en el escenario global esta vez.
En el mediocampo, el joven de 22 años Mohamed Al-Mannai es uno a seguir. El dinamo nacido en Túnez aporta fisicalidad y versatilidad, capaz de operar desde un rol de contención hasta una posición más adelantada. Su temporada de revelación cedido en Al-Shamal le valió el premio al Jugador Sub-23 de la Temporada de la Liga de Estrellas de Catar, y Lopetegui ha notado su rápido desarrollo.
El héroe anónimo de la plantilla es Boualem Khoukhi, el defensor de 36 años que ha acumulado más de 100 partidos internacionales y 21 goles, a menudo jugando más adelantado. Su experiencia y adaptabilidad lo convierten en el sueño de cualquier entrenador, y este Mundial representa su última oportunidad de brillar al más alto nivel.
La campaña de Catar en el Grupo D comienza el 13 de junio contra Suiza en San Francisco, un partido a mediodía que pondrá a prueba su determinación defensiva. Luego se enfrentan a Canadá en Vancouver el 18 de junio antes de cerrar la fase de grupos contra Bosnia y Herzegovina en Seattle el 24 de junio. Con un conjunto de rivales equilibrados pero ganables, los hombres de Lopetegui deben capitalizar su plan de contraataque para evitar una eliminación temprana.
El apoyo de la afición será limitado debido a la pequeña población de Catar y la falta de diáspora en América del Norte, pero la canción popular "Shoomilah" seguramente resonará en las gradas cada vez que los Marrones salgan al campo. El trasfondo geopolítico añade otra capa: Catar sigue siendo un aliado clave de EE. UU., ejemplificado por el jet de lujo de 400 millones de dólares regalado al presidente Trump, pero el conflicto con Irán ha tensado la infraestructura y la imagen, con ataques retaliatorios que han alcanzado suelo catarí.
Mientras Lopetegui ajusta su planteamiento, la misión principal es clara: borrar la vergüenza de 2022 y validar el progreso que supuestamente se ha logrado desde esa experiencia aleccionadora. Si Afif encuentra su ritmo habitual y la defensa se mantiene firme, Catar podría dar una o dos sorpresas. De lo contrario, otra desaparición en fase de grupos podría dejar al programa buscando respuestas una vez más.
Con lecciones aprendidas y un replanteamiento táctico, Catar entra en su segundo Mundial consecutivo no como anfitrión, sino como una unidad más humilde y defensiva. Queda por ver si ese cambio se traduce en resultados históricos, pero para Lopetegui y su núcleo experimentado, es ahora o nunca.
Basado en un reportaje de The Guardian.