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Última jornada de LaLiga: 2 plazas europeas, 2 descensos en

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Getafe, Celta, Rayo, Valencia y Espanyol buscan Europa; Levante, Osasuna, Elche, Girona y Mallorca luchan por no descender. Elche solo necesita un punto para

El pitido final de la temporada 2025-26 de LaLiga desencadenará una cascada de emociones en toda España, con dos billetes europeos y dos plazas de descenso aún en el aire en este dramático sábado final. Las posibilidades matemáticas son tan abundantes como angustiosas, involucrando a nada menos que diez clubes en un acto de equilibrismo donde cada gol puede alterar destinos.

En la parte alta, la carrera por la clasificación a la Europa League y la Conference League sigue abierta. Getafe y Celta de Vigo mantienen un duelo directo por la plaza de la Europa League: el Celta controla su destino: una victoria en Sevilla garantiza el fútbol europeo de segundo nivel. El Getafe, por su parte, debe ganar al Osasuna y esperar un tropiezo del Celta para arrebatarle ese puesto; de lo contrario, una victoria al menos aseguraría un lugar en la Conference League. La lucha por la Conference League está aún más congestionada, con Rayo Vallecano, Valencia y Espanyol en liza junto al Getafe, cada uno necesitando una combinación de resultados para conseguir el último billete europeo.

La lucha por el descenso, sin embargo, proporciona la aritmética más estremecedora del día. Cinco equipos —Levante, Osasuna, Elche, Girona y Mallorca— siguen en peligro de unirse a los ya condenados a Segunda. La intrincada red de enfrentamientos directos y desempates significa que la supervivencia podría depender de un solo gol.

Todos los cálculos giran en torno al partido en Montilivi, donde el Girona recibe al Elche en un duelo que es esencialmente un playoff por la supervivencia. El Elche tiene el camino más sencillo: un solo punto contra el Girona envía a los ilicitanos a la salvación y, al mismo tiempo, extingue las esperanzas tanto del Mallorca como del Girona. Para los hombres de Eder Sarabia, un empate o una victoria haría que los demás resultados carecieran de importancia para ellos, transformando su angustioso viaje en una celebración.

Si el Elche no consigue sumar nada en Montilivi, la situación se convierte en un frenético todos contra todos. Una victoria del Girona sacaría primero al equipo local de la zona de descenso por méritos propios, pero también arrastraría directamente a Osasuna y Levante a la ecuación. Ambos equipos se enfrentan a compromisos complicados fuera de casa —Osasuna en el Coliseum del Getafe y Levante en La Cartuja de Sevilla— y cada uno sabe que incluso un empate probablemente los mantendría arriba, siempre que el Elche pierda.

Esto prepara el escenario para un posible triple o incluso cuádruple empate si varios equipos terminan con los mismos puntos. El sistema de desempate de la liga, que prioriza los enfrentamientos directos, añade capas de complejidad. Por ejemplo, si el Elche pierde, una victoria del Girona no solo salvaría a los propios, sino que también mantendría al club catalán dependiendo de lo que ocurra en otros lugares para determinar cuál de los otros cuatro equipos se une a ellos en la salvación.

Ningún equipo se enfrenta a una misión más difícil que el Mallorca. El equipo de Martín Demichelis se encuentra actualmente en lo más profundo del barro y necesita una secuencia extraordinaria de eventos para escapar. Deben vencer al Oviedo en su partido en casa y luego recibir tres favores específicos: el Elche debe perder en Girona, el Osasuna debe perder en Getafe, y el Levante debe sumar al menos un punto. Solo esa combinación precisa crearía un triple empate a puntos con Elche y Osasuna donde el mejor registro de enfrentamientos directos del Mallorca en esa miniliga los catapultaría a la salvación. Es, en efecto, un escenario milagroso que requiere que el cosmos se alinee.

Mientras el drama del descenso acapara titulares, las subtramas europeas conllevan un inmenso peso financiero y deportivo. Para un club como el Getafe, regresar a la competición continental supondría un enorme impulso tanto en ingresos como en prestigio, estabilizando su estatus como equipo consolidado en Primera. El Celta, históricamente un equipo yo-yo en asuntos europeos, ve esto como una oportunidad para restablecer viejas glorias. Mientras tanto, la Conference League ofrece un salvavidas a equipos como el Rayo o el Espanyol, proporcionando una plataforma para reconstruir y atraer talento.

El contexto histórico aporta sabor a la ocasión. Las últimas jornadas de LaLiga a menudo han producido momentos icónicos, desde el "Tamudazo" de 2007 hasta las luchas por la supervivencia de varios equipos en los últimos años. Esta edición promete no ser diferente, con los saques iniciales simultáneos asegurando que cada smartphone esté encendido con actualizaciones de resultados, cada gol enviando ondas a través de la clasificación en tiempo real.

Para el neutral, es un festín de tensión y drama. Sin embargo, para los aficionados de los diez clubes cuyas temporadas se reducen a noventa minutos, la tarde será un maratón emocional. En términos sencillos, la ecuación para la supervivencia directa es clara para algunos, mientras que para otros es un acertijo envuelto en un enigma matemático. A medida que pasan los minutos, el enfoque se desplazará del terreno de juego a las calculadoras y, en última instancia, a los estrechos márgenes que definen el hermoso juego.

Basado en reportajes de Marca.